Las vías del tren podrían dejar de ser simples infraestructuras de transporte para convertirse en una inesperada fuente de energía limpia. Un proyecto que comenzó como una prueba limitada está despertando el interés de otros países europeos y podría cambiar la forma en que se aprovechan miles de kilómetros de terreno ya existente. Si los resultados continúan siendo positivos, esta tecnología podría abrir una nueva etapa para el transporte ferroviario.
Un experimento que comenzó en Suiza y ya atrae la atención de Europa
La búsqueda de nuevas formas de producir energía renovable ha llevado a explorar lugares hasta ahora impensados. Uno de ellos son las propias vías ferroviarias, donde una empresa suiza desarrolló un sistema capaz de instalar paneles solares entre los rieles para generar electricidad sin modificar el uso habitual de la infraestructura.
El proyecto fue desarrollado por la compañía Sun-Ways, que puso en funcionamiento un tramo experimental en la localidad suiza de Buttes, ubicada en el distrito de Val-de-Travers. La instalación ocupa un segmento de 100 metros de vía de servicio, donde se distribuyeron 48 paneles fotovoltaicos capaces de alcanzar una potencia total de 18 kilovatios pico.
Aunque inicialmente estaba previsto que la prueba se extendiera durante tres años, los primeros resultados superaron las expectativas. En apenas doce meses, la instalación produjo cerca de 16.000 kilovatios hora de electricidad, una cantidad comparable al consumo anual de una vivienda completamente electrificada.
Este rendimiento ha impulsado a los responsables del proyecto a estudiar la posibilidad de mantener la infraestructura de forma permanente y avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo.

El siguiente país que quiere probar esta innovadora tecnología
Los buenos resultados obtenidos en Suiza no pasaron desapercibidos. Italia ya analiza la posibilidad de convertirse en el segundo país europeo en incorporar este sistema mediante un proyecto piloto que podría anunciarse próximamente.
Para hacerlo posible, Sun-Ways alcanzó un acuerdo con un socio italiano que mantiene conversaciones con la empresa responsable de la red ferroviaria del país. El objetivo es comprobar si esta tecnología puede adaptarse a una infraestructura mucho más extensa y convertir parte de las vías en una nueva fuente de generación eléctrica.
La propuesta pretende aprovechar un espacio ya construido, evitando destinar nuevos terrenos para instalar parques solares convencionales. De esta manera, la red ferroviaria podría desempeñar un doble papel: facilitar el transporte y producir energía renovable al mismo tiempo.
Las estimaciones realizadas por la empresa muestran el enorme potencial del sistema. Si los paneles se instalaran a lo largo de los 5.317 kilómetros de vías ferroviarias de Suiza, ocuparían una superficie equivalente a unos 760 campos de fútbol y generarían aproximadamente un teravatio hora de electricidad cada año, suficiente para cubrir alrededor del 2 % del consumo energético nacional.
Cómo funciona el sistema y cuáles son sus principales ventajas
A diferencia de los parques solares tradicionales, los paneles deben colocarse completamente planos entre los rieles para permitir el paso seguro de los trenes. Esta configuración reduce ligeramente la capacidad de captar la radiación solar, ya que las instalaciones convencionales suelen aprovechar una inclinación que optimiza el rendimiento.
Pese a esta limitación, los desarrolladores consideran que la pérdida de eficiencia ronda apenas el 10 %, una cifra relativamente baja frente al enorme espacio disponible a lo largo de las líneas ferroviarias existentes.
La energía producida durante la fase experimental se inyecta actualmente a la red eléctrica. Sin embargo, los planes futuros contemplan un uso mucho más ambicioso: suministrar electricidad directamente a las subestaciones ferroviarias e incluso alimentar las líneas de tracción que utilizan los propios trenes durante su funcionamiento.
Si esta evolución se concreta, las vías podrían convertirse en un componente activo del sistema energético, reduciendo la dependencia de otras fuentes de electricidad.
Los desafíos que todavía debe superar antes de expandirse
Como ocurre con cualquier innovación, el desarrollo de esta tecnología también enfrenta importantes retos técnicos y de seguridad.
En las primeras etapas del proyecto surgieron dudas sobre la resistencia de los paneles frente al intenso paso de los trenes, la posible aparición de microfisuras, el riesgo de incendios y los reflejos que podrían afectar la visibilidad de los maquinistas.
Para responder a estas preocupaciones, los ingenieros desarrollaron módulos fotovoltaicos reforzados capaces de soportar condiciones exigentes. Además, incorporaron tratamientos antirreflejos para minimizar cualquier interferencia visual y sistemas de monitoreo permanente que permiten detectar posibles fallas en tiempo real.
Otro aspecto clave fue el mantenimiento. Para evitar que el polvo o los residuos reduzcan la producción eléctrica, el sistema incorpora un mecanismo de limpieza automática mediante cepillos instalados en la parte inferior de los trenes, que mantienen despejada la superficie de los paneles sin necesidad de interrumpir el servicio ferroviario.
Aunque todavía quedan pruebas por realizar antes de una implementación a gran escala, el interés creciente de otros países demuestra que esta idea podría convertirse en una de las propuestas más originales para ampliar la generación de energía renovable aprovechando infraestructuras ya existentes.
[Fuente: La Razón]