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Ciencia

El lado feo de las drogas para adelgazar: mal aliento, daño dental, y boca seca

Las drogas para adelgazar más populares prometen marcar tu cintura y mejorar tu salud general, pero también tienen efectos colaterales desagradables.
Por Adam Taylor, The Conversation Traducido por

Tiempo de lectura 5 minutos

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Las drogas Ozempic y Wegovy se han vuelto aclamadas y populares como maravillas del adelgazamiento. Pero a medida que se las utiliza en todo el mundo, se observan efectos colaterales indeseados, ya que afectan el aspecto de cosas como tu trasero y tus pies.

Cara de Ozempic”. Es otra de las consecuencias más comúnmente informadas entre quienes usan estas populares drogas para bajar de peso. Se trata del aspecto demacrado del rostro, y que incluye arrugas, líneas de expresión y piel floja.

Sucede porque la semaglutida (ingrediente activo del Ozempic y Wegovy) no se localiza solo para actuar en la grasa que queremos perder sino que apunta a toda la grasa del cuerpo, incluyendo la de la cara.

Sin embargo, no es solo el aspecto de tu cara lo que se ve afectado por la semaglutida ya que estas drogas también pueden afectar la boca y los dientes. Estos efectos colaterales podrían llevar a un daño perdurable.

Boca seca

La semaglutida afecta las glándulas salivales de la boca al reducir la producción de saliva, que a su vez produce la sensación de boca seca (xerostomía). Significa que la saliva no alcanza para mantener húmeda la boca.

No se sabe precisamente por qué la semaglutida tiene ese efecto en las glándulas salivales, pero en estudios con animales parece que la droga hace que la saliva sea más pegajosa y por ello, menos fluida como para humedecer la boca, que en consecuencia se seca.

Las drogas agonistas al receptor GLP-1 (como la semaglutida) también pueden reducir la ingesta de agua al afectar áreas del cerebro que son responsables de la sensación de sed. Al reducir la ingesta de agua también se reduce la producción de saliva, que puede volverse más densa y espumosa, y la lengua se siente pegajosa.

Mal aliento

Otro de los efectos no deseados para los que usan semaglutida es el mal aliento (halitosis). Al haber menos saliva en la boca, las bacterias que contribuyen al mal aliento se reproducen más fácilmente, y se promueve la formación de caries. Entre las especies de bacteria está el Streptococcus mutans y algunas cepas del Lactobacillus.

La boca con menos saliva también es ambiente propicio para la bacteria Porphyromonas gingivalis que aporta a la producción de compuestos volátiles de sulfuro, causante del feo olor característico de la halitosis.

Otro de los factores que podrían explicar por qué la semaglutida es causa del mal aliento es porque al producirse menos saliva la lengua queda sucia. Es la misma razón por la que tenemos mal aliento al despertar, porque naturalmente producimos menos saliva por las noches. Las bacterias entonces prosperan y producen olor. Hay imágenes de casos informados en que algunas personas en tratamiento con semaglutida tienen la lengua “recubierta” o “tapizada”, que indica acumulación de bacterias que contribuyen al mal aliento.

Daño dental

Uno de los efectos colaterales más importantes del Ozempic son los vómitos. La semaglutida hace que el estómago se vacíe lentamente, demorando la digestión, lo que puede causar hinchazón, náuseas y vómitos.

Los vómitos reiterados pueden dañar los dientes porque el ácido del estómago, compuesto principalmente de ácido clorhídrico corroe el esmalte dental. Si los vómitos se repiten a lo largo de meses y años, habrá daños mayores. La superficie interior del diente, más cercana a la lengua, será donde se produzca el daño mayor, que puede no ser evidente para el paciente.

Además vomitar nos deshidrata. Si combinamos esto con la menor producción de saliva, los dientes están expuestos a un riesgo mayor, porque la saliva ayuda a neutralizar el ácido que causa daños al esmalte dental.

La saliva contribuye además a proteger los dientes mediante una capa que los recubre, y que es más gruesa en el lado interno de los dientes del maxilar inferior. Quienes producen menos saliva tendrán menos mucinas, un tipo de moco que ayuda a que la saliva quede adherida a los dientes.

Cómo reducir el riesgo

Si estás en tratamiento con semaglutida puedes hacer varias cosas para mantener la salud de tu boca.

Beber agua con regularidad a lo largo del día ayudará a que las superficies de la boca se mantengan húmedas, y mantendrás tu microbioma oral natural, que puede reducir el riesgo de reproducción de bacterias que causan mal aliento y daño dental.

Beber mucha agua también permite que el cuerpo produzca la saliva que necesita para prevenir la sequedad en la boca, y la cantidad recomendada por día es de entre seis y ocho vasos. También mascar goma sin azúcar es una opción lógica porque ayuda a la producción de saliva. Tragar la saliva hace que el valioso fluido quede dentro del cuerpo. La goma de mascar con eucalipto también puede ayudar a prevenir el mal aliento.

Hay algo de evidencia de que los probióticos pueden ayudar a aliviar el mal aliento, al menos en el corto plazo. El uso de suplementos probióticos o el consumo de alimentos ricos en probióticos (como el yogurt y el kéfir), podrían ser buena idea.

Practicar la higiene oral básica con el cepillado de dientes, reduciendo la ingesta de alimentos ácidos y las bebidas azucaradas, y usar enjuagues bucales son cosas que también ayudan a proteger tus dientes.

Para las mujeres, la probabilidad de sufrir efectos colaterales al tratarse con agonistas al receptor GLP-1 son mayores, o el doble. Los síntomas incluyen problemas gastrointestinales, como el vómito. Tal vez se deba a las hormonas sexuales, estrógeno y progesterona, que pueden alterar la sensibilidad digestiva. Para evitar los vómitos es mejor comer cantidades pequeñas ya que el estómago permanece lleno durante más tiempo mientras se usa la semaglutida.

Después de vomitar, no es bueno cepillarse los dientes de inmediato porque esto esparce el ácido estomacal por la superficie de los dientes y aumenta el riesgo de daños. Es mejor enjuagarse la boca con agua o enjuague bucal para reducir la potencia del ácido, y esperar unos 30 minutos antes de cepillarse los dientes.

No se sabe con precisión cuánto duran estos efectos colaterales, pero es probable que desaparezcan cuando se deja la medicación. Sin embargo, el daño dental es permanente. Los efectos colaterales gastrointestinales pueden durar unas semanas, pero suelen resolverse por sí mismos, a menos que se haya aumentado la dosis.

Adam Taylor, Profesor de Anatomía, Lancaster University. Artículo originalmente publicado en The Conversation y aquí bajo licencia Creative Commons. Podrá leer el artículo original.

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