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Ciencia

El lenguaje secreto de los peces: cómo sus sonidos pueden salvar los océanos

Los peces no solo nadan en silencio: emiten gruñidos, chasquidos y hasta eructos que revelan su vida social bajo el mar. Nuevas grabaciones subacuáticas muestran que descifrar estos sonidos puede transformar la conservación marina, permitiendo monitorear arrecifes, detectar especies invasoras y proteger la biodiversidad sin métodos invasivos.
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¿Qué sonido hace un pez? La ciencia está respondiendo a esta pregunta con micrófonos y cámaras subacuáticas capaces de registrar su sorprendente repertorio acústico. Desde pargos que golpean sus vejigas natatorias hasta peces soldado que vibran sus costillas, los investigadores han descubierto que estos sonidos cumplen funciones vitales. Hoy, su estudio abre la puerta a un nuevo método de conservación: escuchar el mar para salvarlo.


Un mar lleno de voces ocultas

Aunque poco conocidos, los peces producen una amplia variedad de sonidos: golpes, gruñidos, chillidos o crujidos. Estos ruidos, menos armónicos que el canto de aves o ballenas, resultan esenciales para comunicarse, defender territorios o atraer pareja.
Ya Aristóteles había descrito sus “sonidos inarticulados”, y durante la Guerra Fría la Marina estadounidense los catalogó para distinguirlos de submarinos enemigos.


Cómo se escuchan los arrecifes

Gracias a avances tecnológicos, equipos como FishEye Collaborative han instalado cámaras de 360° y micrófonos en arrecifes de Hawái y Curazao. Estos dispositivos captan hasta las variaciones más sutiles, vinculando imágenes y sonidos sin molestar a los animales.
El resultado: una biblioteca acústica que ya incluye los parloteos y chirridos de más de 70 especies diferentes.


Ejemplos de sonidos bajo el agua

  • Peces ballesta: golpean sus aletas contra escamas para producir chasquidos.

  • Pargos cristalinos: hacen vibrar sus vejigas natatorias, generando golpes sociales nocturnos.

  • Peces soldado: utilizan músculos sónicos que hacen resonar costillas y órganos internos para defender escondites.

Cada especie desarrolla su propio lenguaje, ajustado al ruido del entorno. En el metro submarino de Nueva York serían ruidosos; en arrecifes tranquilos, más discretos.


De la ciencia a la conservación

Los sonidos permiten saber cuándo los peces se reproducen, detectar especies invasoras y monitorear cambios en los arrecifes. A diferencia de los métodos destructivos (como redes de arrastre o electricidad), los monitores acústicos son pasivos, económicos y no invasivos.
En un futuro, la inteligencia artificial podría analizar automáticamente miles de horas de grabación, acelerando la identificación de especies.


Una oportunidad en tiempos críticos

Con el 90% de los arrecifes del mundo en riesgo por el cambio climático y la acidificación, cualquier herramienta cuenta. Escuchar a los peces puede convertirse en un aliado crucial para gestionar la pesca, proteger hábitats y conservar los ecosistemas de los que dependen millones de personas.

Los peces llevan siglos hablando bajo el agua. Solo ahora, con micrófonos y ciencia, estamos empezando a entender lo que tienen que decir.

Fuente: Infobae.

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