Las vinchucas transmiten una enfermedad peligrosa y a veces, mortal, que se propaga por EE.UU. En un trabajo reciente los investigadores afirman que el mal de Chagas ya es endémico en partes del sur de EE.UU. y que probablemente ya no desaparezca.
Científicos de Florida, Texas y California lo reflejan en el trabajo que publicaron el mes pasado en Emerging Infectious Diseases. Citan evidencia de humanos, animales y vinchucas con la infección y argumentan que el Chagas ha llegado para quedarse en el país, aunque los niveles son reducidos. Dicen que si se reconoce que el mal de Chagas es una enfermedad endémica estaremos mejor preparados para combatirla. Es una enfermedad que puede causar problemas cardíacos crónicos si no se trata.
El insecto besador
El mal de Chagas tiene su causa en el parásito Trypanosoma cruzi, y la infección se propaga a través de las vinchucas, que se conocen en algunos lugares como “insectos besadores” porque chupan la sangre de zonas cercanas a la boca (o los ojos). Suelen infectar a las personas con los excrementos que dejan cerca de la herida.
Los primeros síntomas son similares a los de una gripe, y luego la infección entra en la fase crónica si no se trata. La mayoría de las personas no hace caso de los síntomas, pero hasta un tercio de los enfermos crónicos de Chagas eventualmente sufrirán problemas serios, como el corazón y el colon dilatados. También, falla cardíaca que puede causar la muerte, o un paro cardíaco repentino a causa de la infección. Los síntomas crónicos pueden aparecer después de años o incluso décadas.
Se cauclua que hay en el mundo unos 8 millones de personas con mal de Chagas, y 280.000 de ellas están en EE.UU. La mayoría de los casos en EE.UU. provienen de otros lugares, en particular de zonas de América central y del sur donde circula el T. cruzi. Sin embargo, los investigadores presentan evidencia de que es probable que el parásito ya se haya instalado en zonas del sur de EE.UU.
Por qué considerar la enfermedad como endémica
Ante todo, es probable que haya casos humanos de Chagas que sean autóctonos, en los documentados en al menos ocho estados que incluyen a Texas, California y Florida. Son casos de personas sin historia de haber viajado ni factores de riesgo que indiquen que contrajeron el parásito fuera del área.

También, los investigadores señalan que los estados del sur de EE.UU. tienen varias especies de “insecto besador” que teóricamente pueden transmitir el parásito T. cruzi, incluyendo especies que invaden viviendas humanas.
Los estudios detectaron el parásito en circulación, en poblaciones locales de estos insectos. En julio pasado, por ejemplo, un tercio de estos insectos recogidos en Florida tenían el parásito, que además se encontró en animales silvestres, cautivos y mascotas (en particular, perros), lo que brinda un reservorio para que sobreviva en el entorno.
En conjunto, todos estos datos apuntan a la misma conclusión. “El T. cruzi y las condiciones ecológicas que sostienen sus ciclos de transmisión ocurren naturalmente en la mitad sur de Estados Unidos”, señalan los investigadores.
Un riesgo bajo pero persistente
Solo hay un aspecto positivo, y es que el Chagas probablemente sea hipoendémico en el sur de EE.UU, segú los investigadores. Eso significa que está presente en niveles reducidos. Aunque tal como están las cosas, en general luchamos a ciegas contra la enfermedad.
Porque el mal de Chagas en humanos no es una enfermedad que nacionalmente haya que notificar, por lo que en la mayoría de los lugares los médicos no están obligados a informar los casos a los departamentos de salud. En algunos de los estados sí hay que notificar, donde se han hallado casos locales, aunque no sucede en todos (en California solo hay dos condados que exigen informar).
A pesar de que el mal de Chagas no es un problema enorme en EE.UU. como sí lo es en otras partes de las Américas, la clasificación como enfermedad endémica permitirá que la ciencia pueda rastrear mejor su distribución y alcance. El conocer más sobre la enfermedad hará que sea más fácil que las personas infectadas acudan a los médicos para que se trate la enfermedad antes de que la infección sea más grave y potencialmente ponga en riesgo sus vidas.