El universo sigue guardando secretos que ni los instrumentos más avanzados lograron descifrar completamente. Con esa meta en mente, la NASA avanza en una misión que podría transformar la forma en que se estudian las regiones más profundas del espacio. El nuevo telescopio que será enviado al cosmos no solo observará galaxias lejanas, sino que intentará detectar objetos prácticamente invisibles que podrían ayudar a entender mejor cómo nacen, evolucionan y desaparecen las estrellas.
El telescopio que intentará observar lo que hoy permanece oculto
En septiembre, un cohete Falcon Heavy despegará desde el Centro Espacial Kennedy transportando una de las apuestas científicas más importantes de los últimos años. La NASA pondrá en órbita el telescopio Nancy Grace Roman, una herramienta diseñada para explorar el universo con una profundidad nunca antes alcanzada por este tipo de misiones.
El dispositivo fue desarrollado para estudiar fenómenos extremadamente difíciles de detectar desde la Tierra. Durante su misión principal, prevista para cinco años, realizará amplios relevamientos del espacio profundo y observará regiones que todavía esconden numerosos misterios para la astronomía.
Uno de sus objetivos más ambiciosos estará centrado en el corazón de la Vía Láctea. Allí, los científicos esperan encontrar cuerpos celestes invisibles para muchos de los sistemas actuales de observación. La misión busca identificar señales extremadamente sutiles que hasta ahora pasaban desapercibidas.
Además de mirar hacia zonas remotas del cosmos, el telescopio también permitirá observar fenómenos ocurridos hace miles de millones de años. Debido al tiempo que tarda la luz en viajar por el espacio, cada imagen captada funcionará como una ventana hacia el pasado del universo.

La tecnología que permitirá detectar estrellas invisibles
Uno de los principales intereses científicos de esta misión será localizar estrellas de neutrones aisladas. Estos objetos se forman tras la explosión de estrellas masivas y concentran una enorme cantidad de materia en un espacio relativamente pequeño.
Aunque poseen una densidad extraordinaria, muchas de estas estrellas permanecen ocultas porque no emiten señales fácilmente detectables, como ondas de radio o rayos X. Por ese motivo, encontrarlas representa uno de los mayores desafíos para la astronomía moderna.
Para lograrlo, el Nancy Grace Roman utilizará una técnica conocida como microlente gravitacional. Este fenómeno ocurre cuando un objeto masivo pasa frente a una estrella distante y la gravedad desvía la luz que viaja hacia los observadores.
La técnica basada en la gravedad que usará la NASA
«Microlente gravitacional: » Δθ∝4GM/(c^2 b)
Gracias a este método, el telescopio podrá detectar pequeñas variaciones en el brillo y en la posición aparente de las estrellas. Analizando esos cambios, los investigadores podrán inferir la existencia de cuerpos invisibles que de otro modo serían imposibles de localizar.
Los científicos creen que esta tecnología permitirá construir, por primera vez, una gran base de datos sobre estrellas de neutrones aisladas distribuidas en diferentes regiones de la galaxia.
Una misión que también buscará respuestas sobre el origen del cosmos
El proyecto no se limitará únicamente a las estrellas de neutrones. Durante su funcionamiento, el telescopio observará más de mil millones de galaxias lejanas y recopilará información sobre la evolución del universo.
Los investigadores esperan que los datos obtenidos ayuden a comprender mejor cómo se forman y distribuyen los elementos pesados en el espacio, además de aportar información sobre supernovas y materia oscura, uno de los mayores enigmas de la física actual.
Otra característica destacada de la misión es que parte de la capacidad de observación estará disponible para científicos de distintos países, quienes podrán desarrollar investigaciones propias utilizando la tecnología del telescopio.
Para la NASA, el Nancy Grace Roman representa mucho más que una nueva herramienta espacial. Se trata de un intento por explorar regiones desconocidas del cosmos y acercarse a respuestas que podrían cambiar la comprensión actual del universo y de los fenómenos más extremos que existen en él.
[Fuente: Diario UNO]