Saltar al contenido
Ciencia

Detectan un inesperado vínculo entre la obesidad y el deterioro cerebral que preocupa a los investigadores

Un reciente descubrimiento científico reveló que una molécula producida por el tejido adiposo podría influir directamente en procesos relacionados con el Alzheimer. El hallazgo abre nuevas preguntas sobre cómo ciertos cambios metabólicos impactan en el cerebro y por qué algunas personas podrían enfrentar un riesgo mayor de deterioro cognitivo.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante años, la obesidad fue asociada principalmente con enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos. Sin embargo, nuevas investigaciones muestran que sus efectos podrían ir mucho más allá. Un grupo de científicos descubrió ahora que una molécula presente en personas con exceso de grasa corporal sería capaz de alterar funciones cerebrales esenciales, favoreciendo mecanismos vinculados con el Alzheimer y acelerando procesos relacionados con la pérdida de memoria.

El descubrimiento que cambia la mirada sobre la obesidad y el cerebro

El estudio, publicado en la revista Molecular Neurodegeneration, identificó una molécula llamada fosfatidiletanolamina (PE) como una posible pieza clave en la relación entre obesidad y enfermedades neurodegenerativas. Los investigadores observaron que esta sustancia aparece en niveles mucho más altos en personas con obesidad que en aquellas con un peso considerado normal.

Lo más llamativo del hallazgo es que esta molécula no permanece únicamente en el tejido adiposo. Según los científicos, puede desplazarse a través del organismo en pequeñas partículas hasta llegar al sistema nervioso central, donde altera procesos fundamentales en las células cerebrales.

Una vez dentro del cerebro, la PE modifica el equilibrio de las grasas celulares y afecta la comunicación entre neuronas y microglía, las células encargadas de la defensa inmunológica cerebral. Este desequilibrio genera inflamación y favorece la acumulación de proteínas amiloides, consideradas uno de los principales marcadores asociados al desarrollo y avance del Alzheimer.

Stephen Wong, uno de los autores del estudio, explicó que la obesidad no solo afecta al cuerpo desde el punto de vista metabólico, sino que también cambia la manera en que ciertas señales llegan al cerebro. Para los investigadores, este proceso podría convertirse en un objetivo importante para futuras terapias destinadas a prevenir el deterioro cognitivo.

Cerebro
© MAXIMUM ART – Shutterstock

Cómo comprobaron los científicos el impacto de esta molécula

Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó muestras de tejido adiposo obtenidas de personas con y sin obesidad que participaron voluntariamente en procedimientos médicos bajo estrictas normas éticas. A partir de esos análisis, los expertos compararon las cantidades y tipos de lípidos presentes en cada grupo.

Los resultados mostraron que la fosfatidiletanolamina era una de las moléculas con mayor incremento en las personas con obesidad. A partir de allí, los investigadores decidieron profundizar el estudio utilizando modelos animales.

En experimentos realizados con ratones modificados genéticamente para desarrollar síntomas similares al Alzheimer, los científicos administraron dietas con alto contenido graso y posteriormente inyectaron partículas provenientes del tejido adiposo cargadas con PE.

Los análisis posteriores confirmaron que estas partículas alcanzaban el cerebro y provocaban cambios importantes en la microglía. Las células comenzaron a acumular gotas de grasa y presentaron alteraciones genéticas vinculadas con inflamación, metabolismo energético y producción de proteínas amiloides.

Además de estudiar el tejido cerebral, los investigadores también evaluaron el comportamiento y la memoria de los animales. Los resultados mostraron un deterioro progresivo de las funciones cognitivas, lo que reforzó la hipótesis de que esta molécula desempeña un papel directo en la aceleración de procesos neurodegenerativos.

Por qué este hallazgo podría abrir nuevas opciones de tratamiento

Los autores consideran que esta investigación representa un paso importante para entender cómo los problemas metabólicos pueden influir en enfermedades cerebrales complejas como el Alzheimer. Hasta ahora, gran parte de los estudios se enfocaban en factores genéticos o en la acumulación de proteínas dañinas dentro del cerebro, pero este trabajo apunta hacia un mecanismo diferente.

La investigación plantea que el exceso de fosfatidiletanolamina actuaría como un “puente” entre la obesidad y el deterioro cerebral, conectando alteraciones metabólicas del cuerpo con daños progresivos en el sistema nervioso.

Este descubrimiento también abre la puerta al desarrollo de estrategias terapéuticas destinadas a controlar el equilibrio de esta molécula. Los científicos creen que, en el futuro, podrían diseñarse tratamientos capaces de reducir sus efectos negativos y disminuir el riesgo de deterioro cognitivo en personas con obesidad o problemas metabólicos.

Aunque los especialistas aclaran que todavía faltan más investigaciones antes de trasladar estos resultados a tratamientos humanos, el estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la relación entre metabolismo y enfermedades neurodegenerativas. Comprender estos mecanismos podría ser clave para anticipar el avance del Alzheimer y encontrar formas más efectivas de prevenirlo.

 

[Fuente: Infobae]

Compartir esta historia

Artículos relacionados