El mar Caspio es la mayor masa de agua interior del planeta, pero su enorme tamaño no evita que esté atravesando una transformación visible desde el espacio.
El nivel del agua lleva décadas descendiendo y, en las regiones más someras del norte, el fondo marino comienza literalmente a convertirse en tierra.
La última señal apareció cerca de la isla Kulaly, frente a las costas de Kazajistán, donde un reconocimiento aéreo permitió identificar una nueva isla que hasta hace poco permanecía bajo el agua.
Nuevas islas están apareciendo en el Caspio
El activista ambiental Daniyar Akimzhanov, que participó en el reconocimiento, asegura que no se trata de un caso aislado.
Durante los últimos cuatro o cinco años ha documentado varias nuevas zonas emergidas en esta parte del Caspio. Algunas alcanzan aproximadamente un kilómetro de longitud y entre 200 y 300 metros de ancho.
La fauna también ha comenzado a ocuparlas. Akimzhanov asegura haber observado incluso un jabalí en una de ellas, mientras que lobos pueden acceder durante el invierno cuando el hielo conecta temporalmente estas zonas con tierra firme.
No todas estas superficies terminarán convirtiéndose en islas permanentes. Su futuro depende de la topografía del fondo, las olas y las variaciones del nivel del agua.

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El nivel ha caído 2,45 metros desde 1996
Las mediciones muestran la magnitud del fenómeno.
En el sector kazajo, el nivel del Caspio pasó de -26,82 metros en 1996 a -29,27 metros en 2025. Eso supone un descenso de 2,45 metros en aproximadamente tres décadas.
En julio de 2026, la estación situada en Kulaly registró -29,42 metros, el nivel más bajo observado durante el periodo analizado.
El efecto es especialmente visible en el norte porque esta región tiene apenas unos metros de profundidad y un fondo extremadamente plano. Una caída relativamente pequeña del nivel puede hacer que la costa retroceda kilómetros.
Entre 2000 y 2025, alrededor de 16.384 kilómetros cuadrados de superficie acuática desaparecieron en el área estudiada del noreste del Caspio.
Por qué se está secando
El Caspio no tiene salida al océano.
Su nivel depende principalmente del agua que recibe de ríos y precipitaciones frente a la cantidad que pierde mediante evaporación. Más del 80% del aporte fluvial procede del río Volga. El calentamiento regional está aumentando la evaporación, mientras las extracciones de agua para agricultura, presas y otros usos también pueden reducir el caudal que termina llegando al mar.
El Caspio ya experimentó grandes variaciones naturales en el pasado, pero los investigadores advierten que el calentamiento actual está alterando nuevamente ese equilibrio.
Las focas ya están perdiendo sus refugios
Una de las especies más afectadas es la foca del Caspio, que no vive de manera natural en ningún otro lugar del planeta.
La retirada del agua está transformando las islas aisladas que estos animales utilizan para descansar. Algunas antiguas islas incluso han terminado conectadas con el continente, facilitando la llegada de personas y depredadores.
Además, los inviernos más cálidos reducen el hielo estable sobre el que las focas dan a luz.
El norte del Caspio podría cambiar radicalmente
Las proyecciones climáticas indican que el descenso continuará durante este siglo.
Uno de los estudios más recientes estima una caída cercana a ocho metros para finales de siglo bajo un escenario intermedio de emisiones, y alrededor de 14 metros en un escenario de emisiones elevadas. Un descenso de esa magnitud podría provocar la desaparición de grandes extensiones de agua en la parte norte del Caspio. Eso no significa que todo el mar Caspio vaya a correr la misma suerte que el mar de Aral: sus regiones centrales y meridionales son mucho más profundas.
Pero su sector norte podría transformarse profundamente.
La aparición de pequeñas islas frente a Kazajistán puede parecer una curiosidad geográfica. En realidad, es una de las señales más visibles de un mar que está cambiando rápidamente de forma.