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El mayor mito de Hollywood: por qué los Oscar nunca se llamaron realmente “Oscar”

La estatuilla más famosa del cine tiene un nombre que, en realidad, nunca fue oficial. “Oscar” nació como un apodo informal, impulsado por comentarios casuales, bromas internas y columnas de prensa. Con el tiempo, el sobrenombre eclipsó al título original y acabó definiendo a los premios más influyentes de Hollywood.
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Cada año millones de personas hablan de los Oscar como si ese hubiera sido siempre su nombre. Sin embargo, los premios más prestigiosos del cine comenzaron con una denominación mucho más solemne. El término “Oscar” surgió de manera casi accidental y durante años convivió con el nombre oficial antes de imponerse. Su origen mezcla anécdotas, prensa sensacionalista y un poco de leyenda hollywoodiense.

El nombre oficial que casi nadie recuerda

Cuando la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas creó sus galardones a finales de los años veinte, el nombre elegido fue Premio de la Academia al Mérito. Así se anunciaron en la primera ceremonia, celebrada en 1929, y durante los primeros años esa fue la denominación formal.

La estatuilla, diseñada por Cedric Gibbons —director artístico de MGM—, representa a un caballero sosteniendo una espada sobre un carrete de película. Nada en su concepción hacía pensar que acabaría con un apodo tan informal y popular.

El mayor mito de Hollywood: por qué los Oscar nunca se llamaron realmente “Oscar”
© TheCineprism – X

Tres teorías y un apodo irresistible

El problema del nombre “Oscar” es que no existe una versión definitiva sobre su origen. La historia se reparte entre tres teorías principales, todas plausibles y ninguna confirmada al cien por cien.

La más conocida señala a Margaret Herrick, bibliotecaria de la Academia y más tarde directora ejecutiva. Al ver la estatuilla por primera vez, comentó que se parecía a su tío Oscar. El apodo empezó a circular internamente y pronto se extendió entre empleados y asistentes a las galas.

Otra versión atribuye el nombre a Bette Davis, quien afirmó que la parte trasera de la estatuilla le recordaba a su primer marido, Harmon Oscar Nelson. Sin embargo, esta teoría pierde fuerza porque el término ya se utilizaba antes de que ella lo mencionara públicamente.

El papel clave de la prensa

La explicación más sólida apunta al columnista Sidney Skolsky. En 1934, Skolsky utilizó por primera vez el término “Oscar” en una columna sobre Katharine Hepburn, que había ganado el premio por Morning Glory.

El mayor mito de Hollywood: por qué los Oscar nunca se llamaron realmente “Oscar”
© fedeebongiorno – X

Según varios historiadores, Skolsky empleó el nombre de forma irónica, para restar solemnidad a una ceremonia que consideraba pomposa. Incluso se ha sugerido que el término era una referencia burlona a Oscar Hammerstein I, figura habitual en las bromas del vodevil.

De apodo informal a nombre oficial

Durante varios años, “Oscar” fue solo un sobrenombre popularizado por la prensa y el público. No fue hasta 1939 cuando la Academia aceptó oficialmente el término, consciente de que había superado en popularidad al nombre original.

Desde entonces, el apodo ha eclipsado por completo a la denominación formal y se ha convertido en una marca global. Un ejemplo perfecto de cómo, incluso en Hollywood, los nombres más duraderos no siempre nacen de un despacho, sino del uso cotidiano y la cultura popular.

Fuente: SensaCine.

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