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Ciencia

El método inesperado que podría cambiar para siempre la corrección visual

Una nueva técnica promete transformar la manera en que tratamos los problemas de visión. Se trata de un procedimiento experimental que no recurre a cortes ni láser, sino a impulsos eléctricos capaces de moldear la córnea con la ayuda de moldes personalizados. Los primeros resultados han despertado entusiasmo, aunque todavía falta mucho por recorrer.
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Durante décadas, la cirugía láser ocular ha sido la solución más popular para corregir defectos visuales. Sin embargo, no está exenta de riesgos, costos elevados y limitaciones. Hoy, un grupo de investigadores estadounidenses presenta una alternativa que podría marcar un antes y un después en oftalmología: la remodelación electromecánica, un proceso experimental que ofrece seguridad, personalización y menor coste.

Una alternativa a la cirugía láser tradicional

La cirugía LASIK corrige miopía, hipermetropía o astigmatismo eliminando tejido corneal con láser. Aunque eficaz, puede debilitar permanentemente la córnea y causar complicaciones adicionales. Frente a esto, la remodelación electromecánica (EMR) propone un enfoque distinto: cambiar la forma de la córnea sin cortar ni quemar tejido, reduciendo riesgos y ampliando el acceso a la corrección visual.

La EMR se plantea también como una opción más económica. Mientras la cirugía láser requiere sofisticados equipos de alto costo, este nuevo procedimiento podría implementarse en más clínicas y regiones donde el acceso a plataformas láser es limitado.

Cómo funciona la remodelación electromecánica

El proceso consiste en aplicar pequeños impulsos eléctricos sobre la córnea. Estos dividen el agua en hidrógeno y oxígeno, liberando protones que alteran el pH y debilitan temporalmente los enlaces químicos del colágeno. En ese momento, la córnea se vuelve maleable.

Entonces se coloca un molde metálico, similar a una lente de contacto, que da a la córnea la curvatura deseada. Al detener los impulsos eléctricos, el pH vuelve a la normalidad y la córnea fija su nueva forma. Según Brian Wong, cirujano e ingeniero de la Universidad de California (Irvine), el procedimiento ofrece una corrección precisa y potencialmente más segura.

Pruebas iniciales en modelos animales

Para poner a prueba la técnica, los investigadores usaron córneas de conejo y lentes de contacto de platino con curvaturas específicas, conectadas a electrodos que transmitían pulsos eléctricos de bajo voltaje. Los ojos se mantuvieron en una solución salina durante el procedimiento.

Los resultados fueron alentadores: radiografías confirmaron que la córnea adoptó la forma del molde, mientras que análisis microscópicos demostraron que la estructura del colágeno se mantenía intacta. Michael Hill, químico de Occidental College, subrayó que tras dos años de ensayos comprobaron que el tejido conservaba transparencia y estabilidad.

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©Antoni Shkraba Studio

Ventajas frente a soluciones temporales

Hoy en día existen alternativas no quirúrgicas, como las lentes de contacto especiales que moldean la córnea mientras se duerme. Sin embargo, sus resultados son temporales y conllevan riesgos de infecciones. La EMR, en cambio, podría ofrecer una solución permanente, menos invasiva y de menor coste que el LASIK.
Wong destacó que esta técnica no requiere costosos equipos láser, lo que abre la posibilidad de democratizar el acceso a la corrección visual en contextos donde las opciones actuales resultan inaccesibles.

Lo que falta antes de llegar a los pacientes

Aunque los avances son prometedores, la EMR sigue en fase experimental. El siguiente paso es realizar ensayos en animales vivos para evaluar la seguridad y la durabilidad a largo plazo. Los investigadores reconocen que aún queda un proceso riguroso de validación antes de pensar en pruebas clínicas en humanos.

“Ahora empieza el trabajo más difícil: perfeccionar los parámetros, confirmar la estabilidad a largo plazo y garantizar que los ojos tratados no reviertan a su estado original”, explicó Hill. La técnica podría tardar años en llegar a hospitales, pero ya se vislumbra como una posible revolución en oftalmología.

Un hallazgo fortuito convertido en innovación

Curiosamente, este descubrimiento nació por accidente. Durante experimentos de electroquímica, el equipo observó que la corriente aplicada a un trozo de cartílago cambiaba su forma sin producir calor. Aquella observación casual llevó a explorar la posibilidad de usar electricidad para moldear tejidos, lo que derivó en la actual remodelación electromecánica.

Los investigadores destacan que este avance no surgió de un programa médico planificado, sino de la curiosidad científica. Un ejemplo de cómo la investigación básica puede convertirse en una innovación capaz de transformar el tratamiento de millones de personas con problemas de visión.

 

[Fuente: Infobae]

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