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Ciencia

El misterio enterrado en la tierra: lo que une al tomate y la patata desde hace millones de años

Lo que parecía una historia de mejora agrícola se ha convertido en una revelación científica sorprendente: las patatas y los tomates comparten un origen más profundo de lo que imaginábamos. Y en el centro de esta historia evolutiva hay un actor inesperado que lo cambió todo hace millones de años.
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Cuando pensamos en la patata o el tomate, pensamos en dos iconos de la gastronomía global. Pero pocos saben que su historia se remonta a antes de que el ser humano caminara sobre la Tierra. Un estudio reciente ha logrado desentrañar el parentesco oculto entre ambas plantas… y ha revelado una hibridación ancestral que lo explica todo. Esto es lo que los científicos acaban de descubrir.

Una hibridación que cambió la historia

Durante décadas, los botánicos sabían que patatas y tomates eran parientes cercanos dentro del género Solanum, pero algo no encajaba del todo. La clave estaba en una tercera planta olvidada: Solanum etuberosum, similar a la patata pero sin tubérculos. El nuevo estudio, publicado en Cell, ha resuelto el enigma con un análisis genético exhaustivo.

Los investigadores han determinado que la patata se originó hace unos nueve millones de años a partir de un cruce natural entre la tomatera y Etuberosum, una planta sudamericana. Este híbrido dio lugar al linaje del que surgiría la actual Solanum tuberosum.

El misterio enterrado en la tierra: lo que une al tomate y la patata desde hace millones de años
© FreePik

Más que un parentesco, una fusión genética

El hallazgo es más que una simple conexión familiar. El cruce entre tomate y Etuberosum no solo originó una nueva especie, sino también una nueva forma de vida vegetal con capacidad de formar tubérculos.

Esto ha sido posible gracias a genes clave heredados de ambos progenitores. Por ejemplo, el gen SP6A, procedente del tomate, actúa como un interruptor que inicia el desarrollo de los tubérculos. Por otro lado, el gen IT1, heredado de Etuberosum, controla su crecimiento.

Un trabajo monumental entre especies silvestres

El equipo detrás del estudio analizó 506 genomas: 450 de patatas cultivadas y 56 de especies silvestres. Conseguir estas últimas fue especialmente complicado, ya que muchas de estas variantes se encuentran en zonas de difícil acceso o apenas están catalogadas.

El misterio enterrado en la tierra: lo que une al tomate y la patata desde hace millones de años
© Mark Stebnicki – Pexels

Este análisis genético profundo no solo aclara la genealogía de la patata, sino que demuestra cómo los eventos de hibridación entre especies pueden dar lugar a nuevas formas de vida con características únicas. Lo que comenzó como una curiosidad botánica ha resultado ser una lección sobre la creatividad de la evolución.

La cocina tiene raíces más antiguas de lo que creemos

Antes de convertirse en protagonistas de guisos, ensaladas o tortillas, la patata y el tomate compartieron un capítulo olvidado en la historia de la Tierra. Hoy, gracias a la ciencia, empezamos a comprender cómo la evolución natural tejió esta alianza vegetal que sigue alimentándonos, millones de años después.

Fuente: Xataka.

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