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El fenómeno solar invisible que cambió la radiación en la Tierra como no veíamos en décadas

El pasado 1 de junio, un evento solar poco conocido alteró drásticamente la radiación cósmica que llega a nuestro planeta. Un fenómeno casi olvidado volvió con fuerza y sorprendió a los científicos. ¿Qué ocurrió realmente y por qué podría ser clave para el futuro de los viajes espaciales?

Las tormentas solares suelen acaparar titulares por sus espectaculares auroras o los posibles efectos en los satélites, pero hay un fenómeno mucho menos visible que puede tener consecuencias igual de impactantes. Lo que sucedió el 1 de junio es un claro ejemplo: un misterioso descenso de radiación que no veíamos desde hace dos décadas.

Qué es el decrecimiento Forbush y por qué importa

El evento registrado el 1 de junio es conocido como “decrecimiento Forbush”, un fenómeno descubierto en 1937 por el físico Scott Forbush. Se trata de una reducción abrupta de la intensidad de los rayos cósmicos galácticos que llegan a la Tierra. Esta caída no es causada por una disminución de la actividad solar, como cabría esperar, sino todo lo contrario: se produce tras una fuerte eyección de masa coronal (CME), una explosión de plasma procedente del Sol.

El fenómeno solar invisible que cambió la radiación en la Tierra como no veíamos en décadas
© jplenio- Pexels

Estas eyecciones provocan un aumento en la intensidad del viento solar —un flujo de partículas cargadas con un campo magnético asociado— que actúa como un escudo temporal contra los rayos cósmicos del espacio profundo.

Un descenso histórico en la radiación cósmica

Lo registrado a principios de junio no fue un evento cualquiera. La estación de rayos cósmicos de Oulu, en Finlandia, detectó una caída del 25 % en la radiación, la mayor en los últimos 20 años. La última vez que algo similar ocurrió fue en octubre de 2003. En términos científicos, este descenso es significativo, ya que estos rayos son uno de los mayores riesgos para la salud humana en el espacio.

Mientras la Tierra cuenta con una atmósfera que nos protege, los astronautas no tienen tanta suerte: en un solo día en el espacio reciben tanta radiación como en un año terrestre.

 

¿Se puede aprovechar este fenómeno?

Aunque poco frecuente, el decrecimiento Forbush podría ofrecer una ventaja estratégica para las misiones espaciales. Planificar actividades en estos periodos podría reducir la exposición a radiaciones peligrosas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta protección es parcial y no siempre afecta por igual a satélites u otras zonas de la órbita.

Actualmente, seguimos bajo los efectos de este fenómeno, que se espera desaparezca en una o dos semanas. Hasta entonces, el planeta continúa envuelto en una burbuja protectora temporal frente a los rayos cósmicos.

Fuente: Meteored.

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