España ha dado un paso relevante en una misión que, aunque lleva años en marcha, continúa siendo clave para la seguridad internacional. La salida de un nuevo contingente hacia Irak marca un capítulo que pasa inadvertido para muchos, pero que revela movimientos estratégicos, compromisos adquiridos y una labor silenciosa que no se detiene. Detrás del despliegue hay preparación, cooperación y un objetivo mayor que involucra a decenas de países.
El nuevo contingente que inicia una fase crucial
El Tercio “Gran Capitán” 1º de La Legión, con base en Melilla, ha enviado a un centenar de militares para completar el contingente A/I XXIII, encargado de asumir los próximos seis meses de misión dentro del marco de la OTAN. Su objetivo se inscribe en la Operación de Apoyo a Irak, un esfuerzo internacional que continúa activo pese al paso del tiempo y la aparente disminución del protagonismo mediático del Dáesh.
La Comandancia General de Melilla informó que esta segunda rotación partió este lunes hacia territorio iraquí con el propósito de realizar la transferencia de autoridad con el contingente A/I XXII, formado principalmente por efectivos de la Comandancia General de Ceuta. Este relevo marca el inicio de un periodo de continuidad operativa que España mantiene desde hace casi una década.
El acto de despedida tuvo lugar en el puerto de Melilla, donde el coronel jefe del Tercio dirigió unas palabras breves pero significativas. Subrayó el reconocimiento al esfuerzo asumido por los militares y destacó el valor de su participación en una misión internacional que exige preparación rigurosa y compromiso constante. Aunque breve, el mensaje pretendía reforzar la moral antes del despliegue.

Preparación, adiestramiento y un despliegue escalonado
El nuevo contingente no parte desde cero. Integrado por militares del Tercio “Gran Capitán” y del Regimiento de Ingenieros número 8 (ambas unidades también melillenses), su despliegue comenzó oficialmente el pasado 8 de noviembre con la llegada previa de personal clave a la zona de operaciones. Esta avanzada tuvo como función asegurar que las condiciones logísticas y operativas estuvieran listas para el grueso de la unidad.
A lo largo de los últimos meses, las unidades de la Comgemel han desarrollado un programa intensivo de instrucción y adiestramiento. Este proceso incluyó entrenamientos específicos, ejercicios de simulación y la fase final de concentración y evaluación operativa. Las actividades se llevaron a cabo tanto en Melilla como en el campo de maniobras “Álvarez de Sotomayor”, ubicado en Almería, un espacio clave para la preparación de unidades destinadas a misiones internacionales.
El objetivo de este adiestramiento no solo es perfeccionar habilidades técnicas, sino también armonizar los procedimientos con los estándares que exige una operación multinacional. Cada contingente necesita llegar a la misión con un nivel de cohesión y coordinación que garantice su integración rápida y efectiva con el resto de las fuerzas desplegadas.
El papel de España en una misión que sigue siendo decisiva
España participa en la Operación de Apoyo a Irak desde 2015, cuando se sumó a una coalición internacional conformada por más de 80 países. Esta fuerza multinacional, conocida como Operación Inherent Resolve, está respaldada por dos resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y tiene como propósito fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas iraquíes para evitar el resurgimiento del Dáesh.
Aunque la percepción pública pueda sugerir que la amenaza ha desaparecido, la misión mantiene su importancia estratégica. La estabilidad en Irak continúa siendo esencial para la seguridad regional, y los esfuerzos internacionales se centran en consolidar estructuras militares capaces de sostener esa estabilidad a largo plazo. En este contexto, el papel de España, aunque discreto, resulta significativo y contribuye a reforzar la cooperación global frente a desafíos persistentes.
El envío de este nuevo contingente confirma la continuidad del compromiso español con sus aliados. También evidencia la importancia que el país otorga a su participación en operaciones que buscan garantizar la seguridad colectiva y mantener bajo control amenazas que, aunque menos visibles, no han sido completamente neutralizadas.
[Fuente: La Razón]