Lo que antes era un capricho de la naturaleza, fruto de mil millones de años bajo tierra, ahora se fabrica en apenas una semana en laboratorios chinos. China ha transformado el diamante de símbolo de escasez y eternidad en un producto industrial con etiqueta de eficiencia. Y el mundo de la joyería —y más allá— nunca volverá a ser igual.
De piedra preciosa a producto en serie
El 70 % de los diamantes sintéticos utilizados hoy en joyería proceden de China, especialmente de la provincia de Henan. Empresas como Jiaruifu, lideradas por Feng Canjun, han conseguido crear diamantes de tres quilates —tamaño habitual de los anillos de compromiso— en tan solo siete días. La diferencia es que no son naturales, sino de laboratorio.

Pero esa distinción importa cada vez menos. Según la Grown Diamond Trade Organisation, esta es la primera vez que un producto sintético compite seriamente con el diamante natural. El impacto ha sido inmediato: los precios del diamante tradicional se han desplomado, y en Estados Unidos, más de la mitad de los anillos de compromiso ya usan piedras sintéticas.
Tecnología y geopolítica: el cóctel chino
La historia comenzó hace más de medio siglo, cuando la ruptura con la URSS obligó a China a desarrollar su propia industria de diamantes. Hoy, esa apuesta se ha consolidado en un modelo eficiente, donde la producción se combina con tecnología punta (como el método CVD) y estrategias globales: el tallado se externaliza a India, el transporte pasa por Dubái, pero la etiqueta china desaparece.
Además, algunas empresas, como Huanghe Whirlwind, han ido más allá, incorporando energía solar en el proceso de fabricación, lo que da lugar a diamantes “verdes” con huella de carbono mínima.

El lujo cambia de manos
Mientras gigantes como De Beers acumulan inventarios sin vender por valor de 2.000 millones de dólares y cierran divisiones como Lightbox, las marcas chinas avanzan. Y lo hacen con apoyo estatal: en Henan se ha fijado un precio mínimo por quilate y se penaliza la competencia desleal, como ya ocurre en el sector del coche eléctrico.
El nuevo símbolo de lujo (asequible)
China no solo ha democratizado el diamante, también ha redibujado las reglas del mercado del lujo. Lo que antes se asociaba a eternidad y exclusividad ahora puede producirse en serie, con bajo coste y con una imagen cada vez más sostenible. Para muchos consumidores, eso no es un problema. Es una revolución deseada.
Fuente: Xataka.