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Ciencia

El objeto interestelar estrellado en el Pacífico tiene una explicación extraordinaria. Los fragmentos recuperados refuerzan la hipótesis de un origen extraterrestre

Tras una expedición en 2023 al lugar del impacto, investigadores recuperaron 850 esférulas fundidas del meteoro IM1, que entró en la atmósfera en 2014 a más de 45 km/s. Un 10% mostró una composición inédita, imposible de asociar con materiales terrestres comunes, lo que refuerza su carácter interestelar.
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Un meteoro detectado por la NASA en el año 2014 y confirmado como objeto interestelar por el Comando Espacial de Estados Unidos acaba de añadir un capítulo fascinante a la ciencia planetaria. El análisis de los restos extraídos del fondo del Pacífico sugiere que parte de su material no coincide con nada conocido en la Tierra, abriendo la puerta a un origen extraterrestre fuera del sistema solar.

La expedición al Pacífico

El objeto interestelar estrellado en el Pacífico tiene una explicación extraordinaria. Los fragmentos recuperados refuerzan la hipótesis de un origen extraterrestre.
© Avi Loeb.

Entre el 14 y el 28 de junio del año 2023, un equipo liderado por Avi Loeb recuperó 850 fragmentos del meteoro IM1, hundido en el océano cerca de la isla de Manus. Estos restos (esférulas milimétricas de material fundido) fueron analizados en los laboratorios de geoquímica de Harvard. El hallazgo será parte de un documental de Netflix y de un libro previsto para 2026, pero ya ofrece resultados científicos sorprendentes.

La señal BeLaU

El objeto interestelar estrellado en el Pacífico tiene una explicación extraordinaria. Los fragmentos recuperados refuerzan la hipótesis de un origen extraterrestre.
© Avi Loeb.

Cerca de una décima parte de las muestras presentó una composición muy enriquecida en berilio (Be), lantano (La) y uranio (U), hasta mil veces superior a la abundancia elemental solar. Estas esférulas, llamadas BeLaU, no se parecen a ningún material del sistema solar conocido. Los investigadores descartan que se trate de ceniza de carbón o tectitas terrestres, hipótesis defendidas por los escépticos. Los análisis comparativos muestran patrones elementales opuestos a los de esas rocas vítreas, reforzando la singularidad del hallazgo.

Más allá de las tectitas

El objeto interestelar estrellado en el Pacífico tiene una explicación extraordinaria. Los fragmentos recuperados refuerzan la hipótesis de un origen extraterrestre.
© Avi Loeb.

Las tectitas australasiáticas, fragmentos de vidrio formados por impactos meteoríticos en la Tierra, fueron señaladas como posibles candidatas. Sin embargo, su composición elemental coincide con la corteza continental superior, muy distinta de la señal BeLaU. Lo mismo ocurre con las lateritas, rocas residuales ricas en hierro y aluminio: ninguna encaja con los fragmentos recuperados.

Un origen que desafía lo conocido

El meteoro IM1 ingresó a la atmósfera terrestre el 8 de enero de 2014 a más de 45 km por segundo, liberando tres explosiones detectadas por satélites militares. Su velocidad y trayectoria confirmaron su carácter interestelar. Ahora, los análisis de sus fragmentos refuerzan la hipótesis de un material procedente de más allá del sistema solar, con propiedades químicas sin precedentes en la geología terrestre.

Más allá de las polémicas, el estudio plantea una pregunta inquietante: ¿qué otros secretos esconden los objetos interestelares que cruzan la órbita de nuestro planeta? El desafío, como dijo Loeb en El Confidencial evocando a Kennedy, no es elegir lo fácil, sino enfrentarse a lo difícil. Y la recompensa podría ser nada menos que una ventana directa al material de otros sistemas estelares.

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