Nuestra comprensión del origen de los genes podría estar basada en un modelo incompleto. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Arizona cuestiona las bases del orden tradicional en que surgieron los aminoácidos, los bloques fundamentales de la vida. Según sus hallazgos, podríamos haber malinterpretado cómo evolucionaron los primeros componentes genéticos en la Tierra primitiva.
Un replanteamiento del código genético primitivo

Los investigadores, cuya publicación apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences, analizaron el surgimiento de dominios proteicos —estructuras esenciales en las proteínas— que habrían existido hace unos cuatro mil millones de años. A través de herramientas bioinformáticas y bases de datos genéticos, reconstruyeron una especie de árbol evolutivo de estos dominios, revelando que la historia no es tan lineal como se creía.
La investigación señala que el modelo actual podría tener un sesgo: se ha supuesto que los aminoácidos más comunes en formas de vida tempranas surgieron primero. Pero este equipo sostiene que algunos aminoácidos, como el triptófano, podrían haber sido más abundantes antes del último ancestro común universal (LUCA), a pesar de que se creía que eran los más recientes en unirse al código genético.
Orígenes diversos, caminos paralelos y señales más allá

Este hallazgo sugiere que la evolución genética no fue una línea recta, sino una competencia entre códigos antiguos coexistiendo al mismo tiempo. Incluso se plantea que los primeros sistemas genéticos podrían haber utilizado aminoácidos no canónicos, posiblemente surgidos en fuentes hidrotermales alcalinas, un entorno clave en muchas teorías sobre el origen de la vida.
El equipo también abre la puerta a escenarios extraterrestres: mencionan que en Encélado, una luna de Saturno con un océano subsuperficial, podrían generarse aminoácidos complejos mediante procesos similares. De confirmarse, esto no solo cambiaría nuestra comprensión del pasado terrestre, sino que ampliaría enormemente las posibilidades de hallar vida fuera de nuestro planeta.
En palabras del estudio: entender el orden y diversidad de los primeros aminoácidos es entender las raíces mismas de la biología. Y quizá, también, de la vida en el cosmos.