Uno de los padres fundadores de la inteligencia artificial ha lanzado una advertencia que pocos esperaban. No se trata de un colapso cibernético ni de la temida rebelión de las máquinas, sino de una consecuencia mucho más inquietante para la sociedad humana. ¿Podría la IA desencadenar el auge de ideologías extremas en el mundo?
La IA como garante del fascismo

Geoffrey Hinton ha querido advertir sobre el peligro que supone el ascenso de la IA en el mundo actual. No tanto por los daños que puede causar la propia IA. De hecho, no plantea un apocalipsis porque esta se salga de control. Todo lo contrario, el problema sigue siendo el ser humano y el modelo económico imperante en la actualidad. Para Hinton, el verdadero problema es la sociedad capitalista.
Teniendo un gran aumento de la productividad debería haber un aumento de bienes y servicios para todo el mundo y la gente viviría mejor. El problema es que realmente está pasando lo contrario porque vivimos en una sociedad capitalista.
La brecha económica y su impacto en la estabilidad social
El problema para Hinton está en que, está convencido de que la IA va a generar una gran cantidad de dinero con el paso de los años, y eso en teoría debería ser bueno para todo el mundo. Aumentaría la riqueza global y ayudaría a alcanzar una cierta igualdad. Pero el punto no es cierto, sino que simplemente hará más ricos a los ricos y pobres a aquellos que pierdan su salario. Estas personas se verán abocadas a abrazar el extremismo debido a su pérdida absoluta de poder adquisitivo, tal y como ocurrió en la Europa de Entreguerras.
Este aumento enorme de la productividad le va a dar más dinero a las grandes empresas y a los ricos, aumentando todavía más el hueco entre los ricos y la gente que va a perder su trabajo. Tan pronto como aumentes este espacio, más terreno fértil queda para el auge del fascismo.
Un futuro incierto: ¿Qué podemos hacer?

La postura de Hinton es clara en lo que se refiere a los peligros de la IA. No es tanto lo que puede causar la propia Inteligencia Artificial al ser humano, sino los efectos devastadores que el propio humano puede generar en su propia economía al adoptarla:
Es triste porque solo estamos haciéndolo peor y peor, y es una locura porque podría ser algo que ayudara a todo el mundo. Pero si los beneficios van solo para los ricos, la sociedad será claramente peor.
Así, no es el único en mostrar una visión pesimista de las cuestiones y problemáticas que plantean este tipo de situaciones, ya advertía el MIT sobre la capacidad que tiene la IA para mentir. Pero él va un paso más allá y critica al propio modelo productivo, el capitalismo, como principal problema que hará que el fascismo acabe creciendo debido al gran cisma económico entre clases que se producirá.