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Nadie sabía qué eran esos círculos gigantes ocultos bajo la arena del Sáhara hasta que Google Earth permitió verlos desde el espacio. Ahora creen que pertenecieron a una sociedad nómada desaparecida miles de años antes de las pirámides de Egipto

Lo que durante siglos pareció un territorio vacío empezó a revelar señales imposibles de detectar desde tierra. Un análisis satelital del este de Sudán sacó a la luz cientos de estructuras funerarias prehistóricas vinculadas a antiguos pastores del Sáhara, una cultura casi desconocida que prosperó antes de que el desierto se volviera inhabitable.
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Desde el suelo, el lugar no parece esconder absolutamente nada. Solo roca, arena y kilómetros de un paisaje abrasado por el calor. Pero cuando los arqueólogos empezaron a observar esa región desde el espacio ocurrió algo inesperado: el desierto comenzó a mostrar patrones. Decenas. Luego cientos. Círculos enormes repartidos por el Sáhara oriental que habían permanecido invisibles durante miles de años.

El hallazgo surgió tras años de exploración digital mediante imágenes satelitales consultadas en Google Earth. Un equipo de investigadores consiguió localizar más de 260 estructuras monumentales en el este de Sudán, una región extremadamente árida que rara vez aparece en las grandes narrativas de la arqueología africana.

Lo sorprendente no es solo la cantidad de estructuras encontradas, sino lo que revelan sobre quienes las construyeron. Todo apunta a una antigua cultura pastoril que habitó el Sáhara hace entre 5.000 y 6.000 años, cuando el desierto todavía conservaba lagos, pastos y rutas de agua capaces de sostener grandes comunidades humanas.

Las construcciones eran tan grandes que solo podían entenderse observándolas desde arriba

Durante mucho tiempo, estas marcas pasaron desapercibidas porque el terreno apenas deja distinguirlas a nivel del suelo. Algunas están erosionadas. Otras quedaron parcialmente cubiertas por arena y sedimentos. Pero vistas desde satélite forman un paisaje arqueológico gigantesco.

Muchos de los recintos tienen forma circular y alcanzan hasta 80 metros de diámetro. En varios casos aparece una tumba central rodeada por enterramientos secundarios, restos de animales y delimitaciones de piedra cuidadosamente organizadas. Ese detalle cambió por completo la interpretación inicial de los investigadores.

No parecían asentamientos improvisados ni enterramientos aislados de pequeños grupos nómadas, explican los los arqueólogos e historiadores Julien Cooper, Maël Crépy y Marie Bourgeois a través de un artículo en The Conversation. Había repetición arquitectónica, planificación y una clara relación entre los monumentos y antiguos puntos de acceso al agua. Es decir: detrás de aquellas estructuras existía una sociedad capaz de organizar territorio, rituales y memoria colectiva en medio de un entorno extremadamente hostil.

Los animales encontrados dentro de algunos recintos refuerzan todavía más esa idea. Vacas, ovejas y cabras no solo representaban alimento o riqueza económica. También tenían un fuerte valor simbólico y probablemente funcionaban como marcador de prestigio social dentro de estas comunidades saharianas.

Hace miles de años el Sáhara era un lugar radicalmente distinto al actual

Nadie sabía qué eran esos círculos gigantes ocultos bajo la arena del Sáhara hasta que Google Earth permitió verlos desde el espacio. Ahora creen que pertenecieron a una sociedad nómada desaparecida miles de años antes de las pirámides de Egipto
© Google Earth / Map compiled in QGIS.

La imagen moderna del Sáhara como un océano de arena permanente puede resultar engañosa. Hace unos 8.000 años gran parte de la región era mucho más húmeda y verde. Existían lagos estacionales, sabanas y corredores fértiles donde prosperaban grupos de pastores y cazadores. A ese periodo los científicos lo conocen como el Periodo Húmedo Africano.

Pero el equilibrio climático empezó a romperse lentamente. Las lluvias monzónicas disminuyeron, las fuentes de agua desaparecieron y el avance de la aridez transformó por completo el paisaje. Las comunidades que dependían de grandes rebaños tuvieron que adaptarse a una realidad cada vez más dura.

Los investigadores creen que muchos de estos monumentos funerarios pertenecen precisamente a esa época crítica en la que el Sáhara comenzaba a secarse. En otras palabras: estas estructuras podrían ser uno de los últimos rastros visibles de sociedades que desaparecieron o migraron antes de que nacieran las grandes civilizaciones del valle del Nilo.

El descubrimiento también revela un problema moderno que amenaza destruirlo todo

Hay un detalle especialmente llamativo en el estudio publicado en la revista African Archaeological Review. Algunos de estos recintos fueron reutilizados miles de años después de su construcción original. Eso significa que el lugar siguió teniendo importancia cultural mucho tiempo después de que sus creadores desaparecieran.

La memoria del paisaje sobrevivió. El problema es que muchas de esas estructuras ahora corren peligro por causas completamente distintas a las que enfrentaron hace milenios. Varias zonas arqueológicas del este de Sudán están siendo afectadas por actividades mineras no reguladas que alteran el terreno de forma irreversible. Y aquí aparece una paradoja brutal.

La tecnología satelital permitió descubrir desde el espacio vestigios de culturas que lograron resistir cambios climáticos gigantescos y miles de años de erosión natural. Sin embargo, parte de ese patrimonio podría desaparecer en apenas semanas debido al impacto humano moderno. El Sáhara todavía guarda innumerables secretos bajo la arena. Pero cada vez hay menos tiempo para encontrarlos antes de que vuelvan a desaparecer.

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