Mientras muchas naciones enfrentan problemas para garantizar alimentos a su población sin depender del comercio exterior, un país de Sudamérica ha alcanzado lo impensado: ser completamente autosuficiente. Un estudio reciente ha revelado quién lo ha logrado, cómo y qué implica esto en un planeta cada vez más expuesto a crisis globales.
Guyana: el caso único de autosuficiencia total

Ubicado en el noreste de Sudamérica, Guyana encabeza un ranking mundial con un logro que ningún otro país ha alcanzado: cubrir internamente los siete grupos de alimentos esenciales sin importar productos del extranjero. Así lo indica un estudio publicado en Nature Food, que analizó a 186 países bajo el modelo de dieta sostenible Livewell, avalado por la WWF.
Frutas, verduras, carnes, pescados, lácteos, carbohidratos con almidón y proteínas vegetales: Guyana los produce todos en suficiente cantidad y con equilibrio nutricional. El secreto radica en una matriz productiva diversa y una baja dependencia de productos procesados o importados. Mientras tanto, potencias como China o Vietnam apenas alcanzan seis de los siete grupos.
Este hallazgo contrasta con la realidad de la mayoría: solo uno de cada siete países logra autosuficiencia en al menos cinco grupos. El informe expone una vulnerabilidad compartida, donde conflictos, crisis climáticas o bloqueos logísticos pueden disparar la inseguridad alimentaria global en cuestión de días.
Regiones que resisten, regiones que dependen

Además de Guyana, el informe resalta que Europa y América del Sur en general presentan mejores índices de autosuficiencia. Estas regiones, con climas diversos y mayor estabilidad agrícola, han logrado consolidar estructuras productivas que amortiguan los vaivenes del mercado global.
Sin embargo, la otra cara del mapa muestra una situación preocupante: países insulares, naciones de la península arábiga y economías en conflicto, como Afganistán o Yemen, no alcanzan autosuficiencia en ninguno de los siete grupos. Esto implica un riesgo directo ante cualquier interrupción en la cadena internacional de suministro.

La dieta Livewell sirvió de guía para analizar no solo la cantidad de alimentos, sino también su valor nutricional. A partir de este enfoque, el estudio evaluó si las producciones nacionales responden a un esquema saludable y sostenible. Y ahí Guyana volvió a destacar: no solo produce lo necesario, sino que lo hace de forma equilibrada.
Este tipo de datos, tras la pandemia y en plena crisis climática, adquieren una relevancia crítica. Ser autosuficiente ya no es solo un ideal: podría ser la única forma de resistir al próximo gran desafío global.