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El papel millonario que Emma Watson rechazó… y ganó seis Oscar

Antes de convertirse en uno de los mayores fenómenos de los Oscar del siglo XXI, La La Land estuvo a punto de tener otra protagonista. Emma Watson fue la primera elección de Damien Chazelle, pero un compromiso millonario con Disney alteró el rumbo del cine reciente.
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Durante los últimos años, Emma Watson ha mantenido un perfil discreto en la gran pantalla. Su última aparición cinematográfica fue en Babylon (2022), y desde entonces ha priorizado otros intereses personales y profesionales. Sin embargo, una decisión tomada hace casi una década sigue despertando curiosidad: su renuncia a un proyecto que acabaría dominando la temporada de premios y marcando a toda una generación de cinéfilos.

La película que definió 2016

Dirigida por Damien Chazelle, La ciudad de las estrellas. La La Land se convirtió en el gran acontecimiento cinematográfico de 2016. La historia de Mia y Sebastian —una aspirante a actriz y un pianista de jazz— conquistó a público y crítica con su mezcla de romanticismo, música y melancolía.

El éxito fue rotundo: seis premios Oscar, incluido el de Mejor directora para Chazelle, y una huella cultural difícil de igualar. Sin embargo, el rostro de Mia estuvo a punto de ser otro muy distinto.

Emma Watson fue la primera opción

Antes de que Emma Stone se hiciera con el papel que le daría el Oscar a Mejor actriz, Chazelle pensó en Emma Watson. La actriz, conocida mundialmente por su papel de Hermione en Harry Potter, recibió la propuesta cuando el proyecto aún estaba en fase temprana.

Finalmente, Watson rechazó el papel. La razón no tuvo que ver con el guion ni con dudas artísticas, sino con un compromiso previo imposible de esquivar.

Disney, el obstáculo inesperado

En ese momento, Watson ya estaba completamente involucrada en La Bella y la Bestia, la ambiciosa adaptación en imagen real del clásico de Disney. El proyecto exigía meses de preparación: entrenamiento vocal, clases de baile, equitación y una agenda cerrada en Londres.

“Sabía que no podía hacer las dos cosas”, explicó la actriz en varias entrevistas. “No era una película a la que pudiera lanzarme sin más. Tenía que estar donde tenía que estar. Por problemas de agenda, simplemente no funcionó”.

Dos caminos, dos éxitos muy distintos

La decisión cambió muchas cosas. Emma Stone heredó el papel de Mia y ganó el Oscar, mientras que La La Land se consolidaba como uno de los títulos más influyentes de la década. Watson, por su parte, protagonizó La Bella y la Bestia, que no alcanzó el prestigio crítico del musical de Chazelle, pero arrasó en taquilla con más de 1.260 millones de dólares recaudados.

Lejos de lamentarlo, Watson siempre ha defendido su elección con serenidad y profesionalidad. A veces, en Hollywood, un “no” no significa un error, sino simplemente otro camino. En este caso, uno que ayudó a definir el cine de los últimos diez años.

Fuente: SensaCine.

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