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Ciencia

El pepinillo del diablo y sus explosivos secretos, revelados

El pepinillo del diablo o elaterio lanza sus semillas con tanta presión y tan rápido que los científicos debieron usar videografía de alta velocidad para poder filmarlo.
Por George Dvorsky Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Entre los grandes misterios del mundo botánico hay uno que tiene que ver con un componente conocido: el pepino. Sin embargo, la especie de pepino en cuestión tiene una forma particular de dispersar sus semillas: en un fuerte chorro de moco. 

Un equipo multidisciplinario de científicos encabezado por la Universidad de Oxford ha echado luz sobre el método de dispersión de semillas del pepinillo del diablo, algo que hasta ahora no se comprendía muy bien. El estudio publicado el 25 de noviembre en PNAS sugiere que los hallazgos podrían inspirar innovaciones de bioingeniería como mecanismos para la liberación precisa de medicación. También explica por qué es posible que el pepinillo lance sus semillas a distancias 250 veces mayores al largo de su cuerpo. 

“Durante siglos nos hemos preguntado cómo y por qué esta planta extraordinaria envía sus semillas al mundo de manera tan violenta. Ahora, con un equipo de biólogos y matemáticos, por fin empezamos a quitarle el velo a este gran enigma botánico”, dijo en declaraciones de la universidad Chris Thorogood, del Jardín Botánico de Oxford, y participante del estudio. 

El pepinillo del diablo, una calabacita del Mediterráneo, es conocido ya desde la antigüedad. Plinio el Viejo (23-24 DC a 79 DC) reflexionó sobre su experiencia con la planta diciendo: “Para prepararlo hay que cortar el pepinillo antes de que madure por que las semillas salen volando y pueden lastimar los ojos”.

Maravilla botánica 

La planta tiene pelos, da flores amarillas, y su fruto – el pepinillo – tiene unos 4 o 5 centímetros de longitud. Cuando están maduros los frutos hacen volar la parte superior de sus gruesos tallos y eyectan un chorro excepcionalmente rápido de moco lleno de semillas. Las semillas pueden dispersarse a 20 metros por segundo y llegar a unos 10 metros de distancia. Plinio tenía razón al temer por sus ojos.

Para estudiar el mecanismo los científicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Manchester utilizaron experimentos, modelos matemáticos, videografía de alta velocidad, tomografías y fotografía. 

Descubrieron que en las semanas previas a eyectar las semillas el pepinillo acumula fluido y alta presión. Días antes de ese momento parte del moco pasa del fruto al tallo, inclinando al pepinillo a unos 45 grados respecto de su posición casi vertical anterior, con lo que el tallo se alarga, se hace más grueso y más rígido. Cuando finalmente el pepinillo y el tallo es tallan separándose, la punta del tallo se aparta y el pepinillo rota en dirección opuesta. 

“La primera vez que inspeccionamos esta planta en el Jardín Botánico, el lanzamiento de semillas fue tan rápido que no estábamos seguros siquiera de que hubiese sucedido. Fue muy interesante estudiar y descubrir el mecanismo de esta planta tan singular”, dijo Dereck Moulton de la Universidad de Oxford, también parte del equipo.

La dirección y velocidad de las semillas dependerá de su momento. Por ejemplo, las semillas que salen primero de la planta son las más veloces, con un ángulo de lanzamiento más bajo, y  aterrizan más lejos. Las semillas que les siguen son menos veloces (porque ahora la presión es menor), y su ángulo de lanzamiento es más elevado (por la rotación del pepinillo), con lo cual aterrizarán más cerca.

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