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El precio de la plata se ha disparado en el 2025, y te contamos por qué ha logrado hasta duplicar su valor en el plazo de un año

La plata ha alcanzado en diciembre de 2025 un máximo histórico cercano a los 67 dólares por onza, duplicando su valor en apenas un año. Detrás de esta subida se combinan varios factores: un dólar más débil, expectativas de recortes de tipos en Estados Unidos y, sobre todo, una creciente demanda industrial que la producción global no logra cubrir
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Durante décadas, la plata fue vista como el “hermano menor” del oro: un metal precioso con valor histórico, pero secundario como refugio financiero. Sin embargo, 2025 ha marcado un punto de inflexión. En menos de doce meses, su precio pasó de rondar los 30 dólares por onza a superar los 67, un nivel nunca antes registrado en los mercados internacionales.

Un repunte que rompe con el pasado

Graficos
© Nicholas Cappello – Unsplash

El aumento de más del 110 % en lo que va de año contrasta con la evolución de la última década, en la que la plata se movía habitualmente entre los 15 y los 25 dólares, con picos puntuales por encima de los 30. Incluso en momentos históricos de fuerte especulación, como en 1980 o 2011, el metal no llegó a consolidarse por encima de los 50 dólares.

Parte de este impulso se explica por factores financieros. La debilidad del dólar estadounidense y las expectativas de que la Reserva Federal recorte los tipos de interés han reforzado el atractivo de los metales preciosos como activos refugio. Aun así, estos elementos no bastan para explicar por sí solos una subida tan pronunciada.

Una oferta que no logra seguir el ritmo

Mineria De Plata
© Christian Rößler, Public domain, via Wikimedia Commons

El principal problema está en el lado de la producción. Latinoamérica concentra más de la mitad de la plata que se extrae en el mundo, pero su capacidad está disminuyendo. México, responsable de alrededor del 25 % del suministro global, ha registrado caídas de producción de dos dígitos en los últimos años, mientras algunas de sus minas más importantes se acercan al final de su vida útil.

Perú, Bolivia y Chile afrontan una situación similar, con leyes minerales más bajas que encarecen la extracción y reducen la eficiencia. A esto se suman regulaciones más estrictas e inestabilidad política, factores que han frenado nuevas inversiones. El resultado es un mercado en déficit estructural por quinto año consecutivo, con una demanda que supera a la oferta en decenas de millones de onzas.

El metal clave de la transición tecnológica

A diferencia del oro, cuyo uso es mayoritariamente financiero, la plata se ha vuelto imprescindible para la economía tecnológica. Los paneles solares utilizan pasta de plata para conducir la electricidad, y los objetivos de expansión de las energías renovables apuntan a un aumento sostenido de esta demanda.

Los vehículos eléctricos requieren significativamente más plata que los de combustión tradicional, debido a su uso en baterías, cableado e infraestructura de carga. Además, los chips de inteligencia artificial y los centros de datos dependen de la plata para garantizar circuitos rápidos y fiables, justo cuando este tipo de infraestructuras se multiplican en todo el mundo.

Históricamente, la plata fue uno de los pilares del comercio internacional. Desde las monedas de ocho reales que circularon por todo el mundo hasta los sistemas monetarios bimetálicos del siglo XIX, su valor estuvo ligado al dinero. Con el tiempo, perdió ese papel frente al oro, pero lo ha sustituido por otro no menos relevante: el de recurso estratégico para la industria moderna.

La combinación de una oferta limitada y una demanda tecnológica en expansión explica por qué la plata ya no se comporta solo como un metal precioso, sino como un componente crítico de la economía global. Y todo indica que esa tensión seguirá marcando su precio en los próximos años.

[Fuente: DW]

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