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Ciencia

El radar que desvela lo que ocurre en el cielo cuando nadie mira

Creado para vigilar tormentas, el radar Doppler ha terminado revelando un mundo oculto sobre nuestras cabezas. Murciélagos, aves e insectos protagonizan espectáculos invisibles que ahora los científicos pueden rastrear, estudiar y comprender mejor. ¿Qué otras formas de vida surcan el cielo mientras dormimos?
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Lo que comenzó como una herramienta meteorológica para anticipar tormentas se ha convertido en una ventana hacia una biodiversidad aérea desconocida. El radar Doppler, más allá de su función original, ha sorprendido incluso a los científicos al mostrarles una vida nocturna plagada de actividad. Esto es lo que han descubierto en lo alto del cielo.

El cielo nocturno también tiene tráfico

En una tarde calurosa en el sur de Texas, un grupo de meteorólogos observaba una supercélula formarse en las pantallas del Servicio Meteorológico Nacional. Pero algo inusual apareció junto a la tormenta: círculos verdes en expansión que no correspondían ni a nubes ni a granizo. En realidad, lo que el radar mostraba era la salida masiva de millones de murciélagos que, al caer el sol, emergían de sus refugios subterráneos para cazar.

El radar que desvela lo que ocurre en el cielo cuando nadie mira
© Julien Goettelmann – Pexels

Este fenómeno no es anecdótico. Se trata de un espectáculo común durante las noches cálidas, y ahora puede ser observado gracias a una tecnología concebida originalmente con otro fin: el radar Doppler. Aunque está diseñado para seguir tormentas y advertir sobre condiciones meteorológicas extremas, su capacidad para detectar objetos en movimiento ha abierto nuevas posibilidades para la ciencia.

El radar como aliado de los biólogos

El funcionamiento del radar Doppler es simple en esencia: emite pulsos de ondas de radio que rebotan en los objetos, permitiendo calcular su velocidad y dirección. Sin embargo, no distingue si el reflejo proviene de una gota de lluvia o de un ave. Y ahí es donde empieza su nueva utilidad.

En Texas, este tipo de “nubes biológicas” es habitual. El protagonista suele ser el murciélago de cola libre mexicano, que forma enormes colonias en cuevas como Bracken Cave. Cuando salen al anochecer, generan una señal en el radar que se expande como un anillo.

Gracias a esta tecnología, investigadores como Winifred Frick, de Bat Conservation International, pueden calcular con mayor precisión la cantidad de animales y cómo modifican su comportamiento ante el mal tiempo. Incluso se ha observado que los murciélagos retrasan su salida para esquivar tormentas.

Nace una nueva ciencia: la aeroecología

El radar que desvela lo que ocurre en el cielo cuando nadie mira
© Ollie Craig – Pexels

Pero los murciélagos no son los únicos protagonistas. En 2019, el radar detectó un extraño eco sobre el sur de California: era una nube de mariquitas de 16 kilómetros de ancho. También se han registrado vuelos masivos de aves migratorias y desplazamientos sincronizados de libélulas.

Estos descubrimientos han dado lugar a una nueva disciplina: la aeroecología. Esta rama cruza datos meteorológicos con patrones de movimiento biológico para comprender mejor la vida aérea. En un contexto de crisis climática, conocer estos patrones puede resultar clave para proteger ecosistemas enteros.

Así, una herramienta nacida para prever tormentas ha acabado desvelando la vida secreta del cielo nocturno.

Fuente: Meteored.

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