El universo aún guarda muchos misterios, pero el reciente avance del Telescopio de Cosmología de Atacama (ACT) ha permitido ver sus primeros instantes con una claridad nunca antes alcanzada. Situado en lo alto de los Andes chilenos, el ACT ha logrado capturar detalles cruciales sobre los orígenes cósmicos, revolucionando nuestra comprensión sobre cómo surgieron las primeras estructuras estelares y galácticas.
Lo que han descubierto los científicos promete cambiar la forma en que entendemos el nacimiento del universo.
La primera imagen clara de un universo recién nacido

Un equipo de científicos del Telescopio de Cosmología de Atacama (ACT) ha logrado capturar las imágenes más precisas hasta la fecha del universo en sus primeros instantes. Estas imágenes reflejan cómo era el cosmos cuando apenas tenía 380.000 años de antigüedad, lo que en términos cósmicos representa los primeros momentos de su existencia.
Las imágenes se obtuvieron tras recopilar datos de la luz que ha viajado durante más de 13.000 millones de años. La directora del proyecto, Suzanne Staggs, de la Universidad de Princeton, explicó que estas observaciones muestran los primeros pasos hacia la formación de estrellas y galaxias primitivas. Lo sorprendente es la posibilidad de ver la distribución de la luz y la oscuridad con una precisión que antes no era posible, sumado a una visualización de la polarización lumínica que permite entender el movimiento de los gases primordiales.
Alta definición en la radiación de fondo de microondas

Las imágenes del ACT no solo superan las obtenidas por el telescopio espacial Planck, sino que además ofrecen una resolución cinco veces mayor y una sensibilidad sin precedentes. Esto ha permitido observar directamente la polarización de la luz de los primeros momentos del universo, lo que aporta información invaluable sobre la influencia gravitatoria en diferentes regiones del cosmos primitivo.
Sigurd Naess, investigador de la Universidad de Oslo, comentó que las nuevas imágenes permiten ver las fluctuaciones en la densidad y velocidad de los gases de hidrógeno y helio en sus primeras etapas. Ahora, los científicos no solo pueden identificar la ubicación de estructuras cósmicas tempranas, sino también comprender cómo se movían, lo que abre nuevas vías para estudiar el impacto gravitacional en el universo naciente.
Un modelo cosmológico confirmado

Los descubrimientos del ACT han reforzado el modelo estándar de la cosmología, sometiéndolo a rigurosas pruebas que hasta ahora han validado su precisión. Según David Spergel, físico de la Universidad de Princeton, no se han encontrado desviaciones significativas respecto al modelo aceptado, lo que indica que nuestras teorías sobre el cosmos temprano siguen siendo correctas.
Además, las mediciones precisas del ACT han permitido calcular el tamaño del universo observable, que abarca casi 50.000 millones de años luz en todas direcciones. La masa total se estima en aproximadamente dos billones de billones de soles, aunque la mayor parte de esta materia sigue siendo un misterio, distribuida entre la materia oscura y la energía oscura.
Un nuevo capítulo en la exploración del universo

El Telescopio de Cosmología de Atacama operó desde 2007 hasta 2022, cuando se completó la recopilación de datos. Ahora, el Observatorio Simons toma el relevo en el mismo emplazamiento, prometiendo observaciones aún más detalladas del universo primitivo. Los datos obtenidos están disponibles para el público a través del archivo LAMBDA de la NASA, lo que garantiza que la comunidad científica continúe explorando estos primeros momentos cósmicos.
Gracias al apoyo financiero de diversas instituciones, entre ellas la Fundación Nacional para la Ciencia de los Estados Unidos y la Universidad de Princeton, este proyecto ha movilizado a más de 160 investigadores de 65 instituciones alrededor del mundo. Las investigaciones siguen en marcha, desafiando nuestras ideas sobre los primeros segundos del cosmos.