El conflicto entre Israel e Irán, sumado a una creciente carrera armamentista y a la fragilidad diplomática mundial, genera temores cada vez más sólidos sobre el estallido de una Tercera Guerra Mundial. La experta Yanina Jotayán expone por qué considera que la violencia es inevitable y la paz, una ilusión que se desvanece.
Una rivalidad que creció con el tiempo

Según Jotayán, la relación entre Israel e Irán no siempre fue abiertamente hostil. En sus declaraciones a Diario 13, recordó que en algún momento hubo una convivencia tensa, aunque posible. Sin embargo, la creación del Estado de Israel en 1948 alteró el equilibrio regional. La llegada masiva de inmigrantes judíos a una zona con estructuras étnicas y religiosas ancestrales rompió con la estabilidad histórica.
“Israel es un Estado joven insertado en una región de identidades muy arraigadas”, afirmó. Ese quiebre, según la especialista, sembró las bases de una conflictividad que se ha intensificado año tras año hasta consolidarse como una constante en Medio Oriente.
Seguridad anticipada y amenaza perpetua
Uno de los factores que más agrava el panorama, explica Jotayán, es la percepción israelí de vivir bajo una amenaza permanente. Esta sensación ha impulsado una política de seguridad que no espera ataques, sino que los previene, a menudo sin respaldo internacional.
“Cuando se percibe al otro como un enemigo absoluto, se anulan las posibilidades de diálogo”, advirtió. La falta de reconocimiento mutuo como interlocutores válidos convierte cualquier intento de negociación en una tarea casi imposible. Así, la desconfianza mutua alimenta una espiral de hostilidad que no encuentra salidas diplomáticas.
Entre armas y silencio diplomático

A nivel mundial, la experta advierte sobre una tendencia peligrosa: la acumulación creciente de armamento desde 2022. Mientras Latinoamérica ha mantenido niveles bajos, otras regiones se han lanzado a una carrera armamentista sin precedentes.
“Hoy, el 90% del arsenal nuclear mundial está en manos de solo dos países: Estados Unidos y Rusia”, señaló. Esa concentración crea un equilibrio frágil, donde cualquier movimiento en zonas tensas como Medio Oriente genera alarmas globales.
La paz como ilusión, no como meta
Jotayán no duda al afirmar que sin voluntad política, no puede haber paz duradera. Mientras Irán mantenga posturas radicalizadas y mientras Israel continúe actuando de forma unilateral, el escenario de reconciliación se aleja aún más.
“La armonía global requiere una redefinición profunda de las relaciones internacionales. Y eso, hoy, simplemente no está ocurriendo”, sentenció. Según la experta, ya no se trata de prevenir un conflicto: se trata de asumir que estamos avanzando directo hacia él.