Saltar al contenido
Ciencia

El Sol acaba de desatar su tormenta de radiación más potente en dos décadas. Qué ocurrió y por qué puso en alerta a satélites y aviación

Una intensa tormenta solar alcanzó la Tierra y obligó a activar protocolos de emergencia en agencias espaciales y operadores tecnológicos. Los expertos la califican como la más fuerte registrada en más de 20 años.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

La actividad del Sol acaba de recordar por qué sigue siendo uno de los factores naturales más impredecibles para la tecnología moderna. Una potente tormenta de radiación solar impactó la Tierra este lunes y activó alertas en agencias espaciales, aerolíneas y operadores de satélites de todo el mundo.

El Centro de Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos clasificó el evento como una tormenta de nivel cuatro sobre cinco, una categoría reservada para fenómenos poco frecuentes. Según los pronosticadores, se trata del episodio de radiación solar más intenso observado desde 2003.

Una avalancha invisible de partículas solares

El Sol acaba de desatar su tormenta de radiación más potente en dos décadas. Qué ocurrió y por qué puso en alerta a satélites y aviación
© Unsplash – Viktor Mindt.

Las tormentas de radiación solar se producen cuando el Sol libera partículas cargadas que viajan a gran velocidad por el espacio. Al alcanzar la Tierra, estas partículas pueden interferir con sistemas de navegación, comunicaciones por satélite y operaciones aéreas, especialmente en rutas cercanas a los polos.

El organismo estadounidense explicó que este tipo de tormentas supone un riesgo adicional para astronautas en órbita terrestre baja, como los que se encuentran a bordo de la Estación Espacial Internacional. En situaciones así, las tripulaciones pueden desplazarse a zonas del módulo con mayor blindaje.

El último episodio comparable ocurrió en octubre de 2003, durante las conocidas “tormentas solares de Halloween”, responsables de apagones eléctricos en Suecia y daños en infraestructuras energéticas en Sudáfrica.

Por qué la tormenta activó protocolos de emergencia

Ante la magnitud del evento, el SWPC notificó de forma directa a la NASA, la Administración Federal de Aviación, aerolíneas comerciales, operadores eléctricos y agencias de gestión de emergencias.

“Hemos realizado llamadas constantes para asegurarnos de que todas las infraestructuras críticas estén al tanto de lo que está sucediendo”, explicó Shawn Dahl, pronosticador del centro.

El aumento repentino de radiación puede afectar sensores electrónicos, degradar señales GPS y alterar la orientación de los satélites. En tormentas anteriores, incluso sistemas agrícolas de precisión llegaron a registrar fallos temporales por pérdida de señal.

Una segunda amenaza: la tormenta geomagnética

Además de la radiación, una tormenta geomagnética alcanzó la Tierra horas después. Este tipo de eventos se produce cuando una eyección de masa coronal —una nube de plasma y campos magnéticos— impacta el escudo magnético del planeta.

En este caso, la erupción fue provocada por una llamarada solar de clase X, la categoría más intensa conocida. Según los científicos, se trata del primer gran estallido solar del año.

Cuando estas nubes golpean la magnetosfera terrestre, pueden generar corrientes eléctricas capaces de afectar redes eléctricas y provocar espectáculos aurorales visibles a miles de kilómetros de los polos.

Auroras, pero no donde se esperaban

El Sol acaba de desatar su tormenta de radiación más potente en dos décadas. Qué ocurrió y por qué puso en alerta a satélites y aviación
© NASA, Public domain, via Wikimedia Commons

Los modelos iniciales sugerían que las auroras podrían extenderse por buena parte del norte de Estados Unidos e incluso alcanzar zonas tan al sur como Alabama o el norte de California.

Sin embargo, la orientación magnética del plasma solar al llegar a la Tierra redujo la transferencia de energía hacia la atmósfera. El resultado fue una actividad auroral más limitada en América del Norte, aunque extremadamente intensa en Europa, donde se registraron cielos iluminados con colores poco habituales.

Los expertos explican que estas tormentas producen subtormentas breves de unos veinte minutos, capaces de empujar las auroras mucho más al sur de lo normal.

Un Sol que apenas comienza a activarse

Los científicos advierten que la región de manchas solares responsable de esta erupción sigue siendo altamente inestable. Cualquier nueva explosión registrada en los próximos días podría volver a dirigirse hacia la Tierra.

El episodio llega en pleno ascenso del ciclo solar actual, una fase en la que el Sol incrementa su actividad y multiplica la frecuencia de llamaradas y eyecciones.

Por ahora, no se esperan efectos generalizados para el público. Pero el mensaje es claro: el Sol ha entrado en una etapa especialmente activa, y sus próximas sacudidas podrían volver a poner a prueba la tecnología de la que depende nuestra vida cotidiana.

Compartir esta historia

Artículos relacionados