En los últimos años, la ciencia comenzó a observar con mayor detalle cómo las personas mayores se relacionan con las tecnologías digitales. Las pantallas, los dispositivos y las aplicaciones dejaron de ser exclusivas de los jóvenes para convertirse en herramientas cotidianas también para quienes superan los 50 años. Estudios internacionales señalan que esta interacción podría ofrecer beneficios inesperados para la salud cognitiva y la independencia en la vejez.
Cuando la tecnología se vuelve una aliada del cerebro
El creciente interés científico por la relación entre envejecimiento y tecnología surgió a partir de un patrón llamativo: los adultos mayores que utilizan dispositivos digitales muestran un riesgo significativamente menor de deterioro cognitivo. Investigaciones citadas por The Washington Post indican que esta asociación se mantiene incluso cuando se ajustan variables como el nivel socioeconómico, la educación o la salud general.
Jared Benge, profesor asociado de la Universidad de Texas en Austin, sostiene que hay una correlación clara: quienes usan herramientas digitales suelen presentar mejores evaluaciones cognitivas y menos diagnósticos de demencia. Una revisión de 57 estudios publicada en Nature Human Behaviour refuerza esta idea: el uso frecuente de computadoras, smartphones o internet reduce hasta un 58% el riesgo de deterioro cognitivo en mayores de 50 años.
Los expertos sugieren que la relación es bidireccional: quienes tienen buena salud mental tienden a utilizar más tecnología, pero al mismo tiempo, el uso regular de estas herramientas parece estimular y preservar ciertas funciones cerebrales.
Los riesgos de un uso excesivo o inadecuado
Aun con estos beneficios, la tecnología no está exenta de riesgos. La exposición a estafas, la propagación de desinformación y la distracción en momentos críticos (como al conducir) representan peligros reales para los adultos mayores. Además, dedicar demasiadas horas a las pantallas puede desplazar actividades clave como el ejercicio físico o el contacto social presencial, fundamentales para el bienestar integral.
Un estudio realizado en 2023 con más de 18.000 personas mayores mostró un dato revelador: quienes usaban internet con regularidad tenían aproximadamente la mitad del riesgo de desarrollar demencia, pero los adultos con un uso excesivo podían experimentar el efecto contrario. La clave, por tanto, no es solo utilizar tecnología, sino hacerlo con equilibrio.

Las tres vías por las que la tecnología puede beneficiar la mente
Los especialistas explican que el impacto positivo de las tecnologías digitales en la salud cognitiva se apoya en tres pilares fundamentales: complejidad, conexión y comportamientos compensatorios.
Complejidad
Realizar tareas mentales exigentes estimula el cerebro. Actividades como buscar información, resolver trámites digitales, aprender a usar aplicaciones o leer sobre temas nuevos generan un desafío cognitivo constante. Estudios con más de 145.000 personas mayores de 60 años encontraron que quienes utilizaban la computadora con frecuencia tenían un 15% menos de riesgo de demencia, mientras que el consumo pasivo de televisión aumentaba ese riesgo en un 24%.
Conexión
El contacto social regular es un factor protector frente al deterioro cognitivo. Las videollamadas, los mensajes o el correo electrónico permiten que los adultos mayores mantengan vínculos significativos, incluso a distancia. Para quienes viven solos, el impacto del uso de internet es aún mayor, aunque los especialistas aclaran que la calidad de la interacción digital es tan importante como la cantidad.
Comportamientos compensatorios
A medida que envejecemos, pueden aparecer fallas de memoria o dificultades para planificar. La tecnología ofrece herramientas para compensar estos desafíos: recordatorios, alarmas, calendarios inteligentes o GPS. Según Michael Scullin, profesor de psicología y neurociencia en la Universidad de Baylor, estas ayudas pueden extender la autonomía y retrasar la necesidad de cuidados externos.
Cómo ayudar a los adultos mayores a integrar la tecnología
Para obtener los beneficios y minimizar los riesgos, los expertos recomiendan un aprendizaje gradual y adaptado a cada persona. Scullin y Benge coinciden en que incluso quienes tienen deterioro cognitivo leve pueden aprender a manejar dispositivos si cuentan con instructores pacientes y capacitados.
Sin embargo, advierten que los familiares no siempre son los mejores maestros: las tensiones previas y las expectativas pueden generar frustración. Por eso, sugieren recurrir a profesionales o programas diseñados específicamente para la enseñanza digital en adultos mayores.
También recomiendan utilizar herramientas de control de tiempo en pantalla para evitar excesos y garantizar un equilibrio entre tecnología, actividad física y relaciones presenciales.
Al final, lo esencial es que los adultos mayores empleen la tecnología con un propósito claro: facilitar su vida diaria, estimular su mente y mejorar su bienestar emocional. Cuando se usa de forma consciente y moderada, puede convertirse en una herramienta poderosa para mantener la autonomía y la vitalidad durante muchos años.
[Fuente: Infobae]