Dos neurotransmisores clave del comportamiento humano
La dopamina, según Cleveland Clinic, es un mensajero químico central para funciones como memoria, movimiento, motivación, atención y regulación del estado de ánimo.
La serotonina, por su parte, interviene en el sueño, la digestión, el humor, la coagulación sanguínea, la libido y la cicatrización.
Hasta ahora se estudiaban como sistemas relativamente independientes, pero este trabajo demuestra que uno puede modular directamente al otro.
Qué descubrió exactamente el estudio
Los investigadores del Karolinska, junto con colegas de Columbia University y la University of San Francisco, revelaron que:
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Las neuronas que producen dopamina también liberan este neurotransmisor localmente en una región llamada pars reticulata de la sustancia negra (SNr).
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Esa dopamina local activa un mecanismo que aumenta la liberación de serotonina.
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Esta interacción ocurre dentro de los ganglios basales, el sistema cerebral que decide qué acciones ejecutamos y que está afectado en enfermedades como Parkinson y varios trastornos psiquiátricos.
Maya Molinari, autora principal, explicó:
“Por primera vez identificamos un mecanismo mediante el cual la dopamina ejerce efectos indirectos al actuar a través de la serotonina. Esto sugiere que este tipo de interacción entre neurotransmisores podría ser más común de lo que pensábamos.”
Placer y Felicidad son diferentes con sus áreas cerebrales y neurotransmisores
La dopamina neurotransmisor del placer que se relaciona con estimulos que generan recompensa a corto plazo
La serotonina lo está con la felicidad más relacionado con bienestar, la plenitud y dar pic.twitter.com/K47cXGzZlG
— Virginio Gallardo (@virginiog) February 15, 2025
Cómo lo descubrieron: tecnología a nivel sináptico
El equipo usó herramientas neurocientíficas de última generación:
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Imágenes de dos fotones, que permiten ver cambios de serotonina en tiempo real.
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Optogenética, para activar células dopaminérgicas con luz.
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Electrofisiología, para medir impulsos neuronales y liberación de GABA.
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Bloqueo farmacológico de receptores dopaminérgicos y serotoninérgicos para verificar la función de cada uno.
Con estos métodos comprobaron que el aumento de dopamina desencadena una respuesta serotoninérgica secundaria, la cual influye directamente en cómo los ganglios basales controlan el movimiento y la motivación.
Implicaciones clínicas: Parkinson, depresión y más
Los autores remarcan que este descubrimiento podría replantear cómo se entienden enfermedades asociadas a estos neurotransmisores, tales como:
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Parkinson (déficit severo de dopamina).
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Depresión, ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo.
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Adicciones y conductas compulsivas.
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Trastornos de la motivación.
“Comprender estas relaciones químicas profundas puede mejorar nuestra comprensión de las patologías que afectan movimiento, motivación o ambos”, afirmó Molinari.

El siguiente paso será probar si intervenir esta interacción mejora los síntomas en modelos animales y estudiar si un mecanismo similar existe en regiones cerebrales relacionadas con recompensa y estado de ánimo.
Un cerebro más interconectado de lo que se creía
El hallazgo sugiere que:
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Los neurotransmisores no actúan de forma aislada.
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Existen puentes bioquímicos ocultos que coordinan funciones clave.
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La dopamina podría modular el comportamiento no solo directamente, sino también a través de otros sistemas, como la serotonina.
Para la neurociencia, este descubrimiento representa una nueva ventana para entender la química del cerebro y cómo podría ser aprovechada para desarrollar tratamientos más precisos.
Fuente: Infobae.