Lo que desde la órbita luce como un diseño abstracto o un experimento geométrico de la naturaleza tiene, en realidad, un origen profundamente humano. La NASA lo captó en 2017: un tablero de ajedrez formado por bosques y claros que guarda la memoria de un plan iniciado a comienzos del siglo XIX en los bosques de Idaho.
Una cuadrícula que desafía la naturaleza
A 65 kilómetros de la frontera con Canadá, cerca del río Priest, el terreno se organiza en más de 180 parcelas que juntas abarcan unos 8 kilómetros. Cada cuadrado alterna zonas boscosas con áreas despejadas, creando un mosaico visible incluso desde Google Maps. Lo que fascina no es solo su perfección geométrica, sino su persistencia: un patrón que se mantiene más de dos siglos después de su concepción.
A 2017 astronaut photo shows an unusual checkered pattern surrounding a river, just south of the Canadian border. The unique sight is the result of a forest management initiative dating to the 1800s. https://t.co/gRGQCALGT6
— Live Science (@LiveScience) September 9, 2025
La jugada forestal del siglo XIX
El “ajedrez” de Idaho no surgió de manera espontánea. A comienzos del siglo XIX se diseñó un plan de tala en cuadrados alternos que aseguraba el aprovechamiento de la madera sin agotar el bosque. En los claros se plantaban nuevos árboles, mientras los otros seguían en pie, garantizando un ciclo de regeneración constante. Con la nieve cubriendo las áreas jóvenes y el verde oscuro de los árboles maduros, el contraste se hizo inolvidable.
Del río a los satélites
El río Priest fue durante décadas la arteria que movió millones de troncos hasta los aserraderos, gracias a la técnica de log driving, donde los madereros guiaban los troncos flotando río abajo. Esa práctica desapareció en los años noventa, pero la huella de la explotación forestal persiste en el paisaje. Hoy, el “tablero” se ha transformado en un recordatorio visible desde el espacio de cómo la interacción entre la naturaleza y la planificación humana puede generar un patrón tan insólito como duradero.