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Ciencia

El «tablero de ajedrez» escondido en los bosques. Una jugada que empezó hace dos siglos y hoy se ve desde el espacio

En 2017, la NASA reveló una de las imágenes más curiosas de la Tierra: un paisaje que parece un gigantesco tablero de ajedrez en el norte de Idaho. Lo sorprendente no es solo el efecto visual, sino la historia detrás, marcada por 200 años de gestión forestal.
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Lo que desde la órbita luce como un diseño abstracto o un experimento geométrico de la naturaleza tiene, en realidad, un origen profundamente humano. La NASA lo captó en 2017: un tablero de ajedrez formado por bosques y claros que guarda la memoria de un plan iniciado a comienzos del siglo XIX en los bosques de Idaho.

Una cuadrícula que desafía la naturaleza

A 65 kilómetros de la frontera con Canadá, cerca del río Priest, el terreno se organiza en más de 180 parcelas que juntas abarcan unos 8 kilómetros. Cada cuadrado alterna zonas boscosas con áreas despejadas, creando un mosaico visible incluso desde Google Maps. Lo que fascina no es solo su perfección geométrica, sino su persistencia: un patrón que se mantiene más de dos siglos después de su concepción.

La jugada forestal del siglo XIX

El “ajedrez” de Idaho no surgió de manera espontánea. A comienzos del siglo XIX se diseñó un plan de tala en cuadrados alternos que aseguraba el aprovechamiento de la madera sin agotar el bosque. En los claros se plantaban nuevos árboles, mientras los otros seguían en pie, garantizando un ciclo de regeneración constante. Con la nieve cubriendo las áreas jóvenes y el verde oscuro de los árboles maduros, el contraste se hizo inolvidable.

Del río a los satélites

El río Priest fue durante décadas la arteria que movió millones de troncos hasta los aserraderos, gracias a la técnica de log driving, donde los madereros guiaban los troncos flotando río abajo. Esa práctica desapareció en los años noventa, pero la huella de la explotación forestal persiste en el paisaje. Hoy, el “tablero” se ha transformado en un recordatorio visible desde el espacio de cómo la interacción entre la naturaleza y la planificación humana puede generar un patrón tan insólito como duradero.

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