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El túnel submarino que cambiará Europa: cruzar de Alemania a Dinamarca en solo siete minutos

Europa está construyendo una de las infraestructuras más ambiciosas de su historia: un túnel submarino de 18 kilómetros que permitirá viajar entre Alemania y Dinamarca en apenas minutos. Su método de construcción es tan innovador como costoso, y marcará un antes y un después en la ingeniería mundial.
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Durante décadas, el mar ha sido una barrera difícil de salvar en el norte de Europa. Ferris lentos, rutas indirectas y largos tiempos de espera han condicionado la movilidad entre países clave. Ahora, un proyecto colosal promete cambiarlo todo: un túnel submarino sin precedentes, construido con una técnica nunca utilizada a esta escala, que reducirá drásticamente los tiempos de viaje y redefinirá el mapa del transporte europeo.

Un proyecto sin precedentes bajo el mar Báltico

El túnel de Fehmarnbelt unirá las localidades de Puttgarden (Alemania) y Rødby, atravesando el mar Báltico. Con una longitud total de 18 kilómetros y una profundidad de hasta 40 metros, se convertirá en el túnel submarino más largo del mundo para tráfico rodado y ferroviario combinado.

Cuando entre en funcionamiento, previsiblemente en 2029, permitirá realizar el trayecto en 10 minutos en coche o 7 minutos en tren, frente a los 45 minutos actuales en ferry, sin contar esperas ni condiciones meteorológicas adversas.

El túnel submarino que cambiará Europa: cruzar de Alemania a Dinamarca en solo siete minutos
© FreePik

La técnica que lo hace posible (y que dispara su coste)

A diferencia de túneles emblemáticos como el Eurotúnel, excavados con tuneladoras gigantes, el Fehmarnbelt se construye mediante la técnica de túnel sumergido. Es la primera vez que este método se emplea en un túnel submarino de semejante longitud y profundidad.

El sistema consiste en fabricar enormes secciones de hormigón en tierra firme y transportarlas posteriormente por mar. Cada una mide 217 metros de largo y pesa alrededor de 73.000 toneladas. En total, se ensamblarán 89 secciones, que se colocan cuidadosamente sobre una zanja excavada en el fondo marino.

Ingeniería milimétrica bajo presión

Una vez posicionadas, las secciones se hunden de forma controlada y se acoplan entre sí con una precisión extrema. El agua que queda en su interior se bombea hacia el exterior, y la propia presión del mar ayuda a sellarlas. Posteriormente, se refuerzan las uniones para garantizar una estanqueidad total.

En el interior del túnel habrá dos carriles por sentido para vehículos, dos vías ferroviarias electrificadas y un pasillo técnico de servicio, lo que lo convierte en una infraestructura multifuncional clave para el transporte europeo.

Un precio elevado para una transformación histórica

El coste total del proyecto asciende a 7.000 millones de euros, una cifra que refleja tanto la complejidad técnica como la magnitud del desafío. Sin embargo, los beneficios económicos, logísticos y ambientales a largo plazo podrían compensar ampliamente la inversión.

El túnel de Fehmarnbelt no solo reducirá tiempos de viaje: integrará mercados, facilitará el transporte ferroviario frente al marítimo y demostrará que Europa aún es capaz de liderar las grandes obras de ingeniería del siglo XXI.

Fuente: Xataka.

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