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Ciencia

El “ultranegro” que devora la luz: cómo un ave exótica inspiró la tela más oscura jamás creada

Un equipo de investigadores ha desarrollado un tejido capaz de absorber casi toda la luz visible, inspirándose en el plumaje de un ave del paraíso. El avance, basado en nanotubos de carbono, promete revolucionar desde la moda hasta la energía solar y la óptica avanzada.
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Negro hay muchos, pero algunos parecen romper las reglas de la física. En los últimos años, los materiales ultranegros se han convertido en un objeto de deseo para científicos, artistas e ingenieros. Ahora, investigadores de la Universidad de Cornell han dado un paso más: crear una tela tan oscura que apenas devuelve la luz, inspirándose en un ave cuyo plumaje desafía la percepción humana.

El ave que convirtió el negro en un arma evolutiva

En las selvas de Nueva Guinea y Australia vive el ave del paraíso conocida como Lophorina magnífica, famosa por un ritual de cortejo tan espectacular como inquietante. El macho despliega un plumaje que no solo es negro: es un negro que absorbe la luz de tal forma que parece un vacío.
La clave no está en el pigmento, sino en la estructura microscópica de sus plumas, cubiertas de espinas y ganchos que atrapan los fotones y evitan que se reflejen. El resultado es un efecto visual extremo, donde las formas se aplanan y los colores cercanos parecen brillar más.

De la selva al laboratorio

Inspirándose en esta arquitectura natural, los científicos desarrollaron un tejido recubierto por millones de nanotubos de carbono colocados en vertical. Cada uno es más delgado que una longitud de onda de la luz visible.
Cuando la luz incide sobre la superficie, queda atrapada en ese “bosque” microscópico, rebotando hasta disiparse en forma de calor. El material absorbe aproximadamente el 99,7 % de la luz visible, superando incluso al célebre Vantablack, que hasta ahora ostentaba el récord.

Un negro que no depende del ángulo

Uno de los grandes problemas de los ultranegros tradicionales es que pierden eficacia cuando se observan desde ciertos ángulos. En este caso, la estructura tridimensional del tejido mantiene su capacidad de absorción casi constante, independientemente de cómo incida la luz.
Esto lo convierte en un candidato ideal para aplicaciones técnicas donde los reflejos son un enemigo: sensores ópticos, cámaras de alta precisión o telescopios.

Mucho más que moda

Aunque el impacto visual del material es llamativo, sus aplicaciones van mucho más allá de lo estético:
– Astronomía y óptica: reducir la luz parásita en instrumentos científicos.
Energía solar: maximizar la absorción de radiación y mejorar la eficiencia de los paneles.
– Arquitectura y diseño: crear efectos visuales radicales y controlar la iluminación.
– Arte contemporáneo: explorar la percepción del vacío y la forma, una línea que ya interesó a artistas como Anish Kapoor.

Un material más accesible

A diferencia de otros ultranegros, cuya fabricación es costosa y compleja, este nuevo tejido podría producirse a mayor escala. Los investigadores están adaptando técnicas textiles convencionales para aplicar el recubrimiento de nanotubos a distintas fibras, lo que abre la puerta a un uso más amplio y menos exclusivo.

Biomimética: cuando la naturaleza va por delante

Este desarrollo es un ejemplo claro del poder de la biomimética: observar cómo la evolución resolvió problemas complejos durante millones de años y traducir esas soluciones a la tecnología moderna.
En este caso, un ave del paraíso enseñó a los ingenieros cómo hacer desaparecer la luz. Y con ello, demostró una vez más que la innovación más radical, a veces, ya estaba volando sobre nuestras cabezas.

Fuente: Meteored.

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