El Vaticano ha elevado el tono en sus críticas hacia Israel tras el bombardeo a la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza, el pasado fin de semana. En el ataque murieron tres personas y resultó herido el sacerdote argentino Gabriel Romanelli. Este hecho ha sido calificado como un punto de inflexión por analistas religiosos, dado el giro en el discurso vaticano.
Hasta ahora, el Vaticano había mantenido una línea diplomática basada en llamados a la paz, pero el Papa León XIV no dudó en denunciar públicamente al ejército israelí, hablando de “barbarie” y “uso ciego de la fuerza”. Su intervención, además, incluyó referencias explícitas al incumplimiento del derecho humanitario, un cambio significativo respecto al lenguaje habitual de la Santa Sede.
El malestar se ve reflejado también en declaraciones recientes de altos cargos vaticanos. El cardenal Pietro Parolin sugirió en una entrevista que el ataque podría haber sido deliberado, mientras que el patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, declaró que en la comunidad cristiana local “nadie cree que haya sido un error”.
La presión internacional crece y se extiende a la ayuda humanitaria
En paralelo al posicionamiento vaticano, una coalición de 25 países —incluidos España, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia y Portugal— emitió una declaración conjunta pidiendo el fin inmediato de la guerra en Gaza. Los firmantes denuncian las condiciones extremas que sufre la población civil palestina y advierten que el modelo de distribución de ayuda impuesto por Israel es “peligroso” y “humillante”.
🇮🇱🇵🇸 | URGENTE: Israel ha rechazado la declaración conjunta publicada por más de 20 países pidiendo el fin de la guerra en Gaza, “ya que está desconectada de la realidad y envía un mensaje equivocado a Hamás”, dice el Ministerio de Asuntos Exteriores. pic.twitter.com/okC1ihuUxC
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) July 21, 2025
El documento critica el funcionamiento de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), respaldada por Israel y EE. UU., y apunta que al menos 875 palestinos han muerto desde mayo mientras intentaban acceder a alimentos. De ellos, 674 perdieron la vida cerca de los centros de distribución de la GHF, según cifras de la ONU.
Además del cese de los combates, los países exigen la liberación de los rehenes en manos de Hamas y condenan cualquier intento de modificar la demografía o el territorio en los territorios palestinos ocupados. También se oponen abiertamente a la colonización israelí en Cisjordania.
Un giro con implicaciones religiosas, diplomáticas y jurídicas
El bombardeo a la iglesia católica ha sido especialmente doloroso para el mundo cristiano por tratarse de un lugar de culto en una tierra considerada sagrada. La visita del patriarca Pizzaballa a Gaza, para acompañar a los heridos y presidir misa en la parroquia dañada, ha sido interpretada como una muestra clara de respaldo y resistencia por parte de la jerarquía eclesiástica.
Para el analista François Mabille, director del Observatorio Geopolítico de lo Religioso, este suceso ha generado una “toma de conciencia” en la opinión pública católica y podría marcar un antes y un después en la relación del Vaticano con Israel. Mabille también señala que el Papa ha adoptado un enfoque más jurídico en sus intervenciones, citando violaciones concretas al derecho internacional humanitario.
Entre los puntos señalados por la Santa Sede están la prohibición del uso indiscriminado de la fuerza, el respeto a los civiles, la prohibición de castigos colectivos y el rechazo al desplazamiento forzoso de poblaciones. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llamó al Papa tras el ataque para expresar su “profundo pesar” por lo ocurrido y anunció una investigación, aunque sin lograr disipar las dudas.
Prime Minister Benjamin Netanyahu spoke today with his Holiness Pope Leo.
The Prime Minister expressed Israel's regret for the tragic incident in which stray ammunition accidentally struck The Holy Family Church in Gaza.
— Prime Minister of Israel (@IsraeliPM) July 18, 2025
Contexto tenso y relaciones históricamente complejas

Desde que el Vaticano reconoció oficialmente al Estado de Palestina en 2015, las relaciones bilaterales con Israel han atravesado múltiples tensiones. La posición del Papa Francisco sobre el conflicto se ha endurecido progresivamente desde octubre de 2023, cuando condenó lo que denominó como “arrogancia del invasor en Palestina” y respaldó denuncias de “genocidio” en Gaza.
La reciente escalada de violencia y la creciente cifra de muertes por hambre han provocado una ola de indignación que ha llegado incluso a las comunidades cristianas de Cisjordania. En Taybeh, un pequeño pueblo cristiano del centro del territorio ocupado, una iglesia fue incendiada por colonos israelíes a principios de julio, un hecho que ha pasado prácticamente desapercibido para los grandes medios.
En este clima, la presión internacional crece no solo desde los organismos multilaterales sino también desde actores religiosos con peso político y simbólico. El Vaticano, tradicionalmente reservado en sus declaraciones, parece estar decidido a asumir un papel más activo en la denuncia de los excesos de la guerra.
Tensión diplomática en aumento
El deterioro de las relaciones diplomáticas entre Israel y el Vaticano ocurre en paralelo a un aislamiento internacional creciente para el gobierno de Netanyahu. Mientras prosigue la ofensiva militar en Gaza, crece la percepción global de que el conflicto ha cruzado líneas rojas en cuanto al trato a la población civil.
La declaración conjunta de los 25 países —entre ellos buena parte de Europa Occidental— pone el foco en la falta de acceso humanitario, el impacto del hambre como arma de guerra y el creciente número de muertos en situaciones de desesperación.
Mientras tanto, el Vaticano suma su voz con un mensaje directo: la guerra no solo ha destruido vidas, sino que también ha violado principios fundamentales del derecho humanitario. La respuesta a esta denuncia —si la hay— definirá el tono de la relación entre ambos Estados en el futuro inmediato.
[Fuente: La Gaceta]