Transmitir electricidad sin cables ha sido durante décadas un sueño alimentado por la ciencia ficción. Hoy, ese anhelo comienza a rozar lo posible gracias a una prueba que parece salida de un laboratorio del futuro: un rayo láser llevó energía útil a varios kilómetros de distancia. El logro fue encabezado por DARPA, y podría cambiar para siempre nuestra forma de pensar la distribución energética.
Un microondas a lo lejos: qué logró exactamente DARPA

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE. UU. (DARPA) completó con éxito una prueba de su programa POWER. El hito: transmitir 800 vatios de energía —suficiente para alimentar un electrodoméstico— con un láser, cubriendo una distancia de 8,6 kilómetros. La clave no fue tanto la cantidad de energía, sino la demostración de que el sistema podía construirse en tan solo tres meses y funcionar de forma sostenida.
Para lograrlo, utilizaron componentes comerciales. El receptor, creado por Teravec Technologies, se basó en células solares comunes montadas sobre un espejo cónico que redirige la luz láser hacia los paneles. El sistema convirtió el haz en electricidad útil sin necesidad de tecnología personalizada o laboratorios complejos.
Cómo se logró transmitir luz… y convertirla en energía
El funcionamiento se basa en un láser infrarrojo que viaja hasta un receptor con óptica especializada. El espejo guía la luz a células solares que la transforman en electricidad. La eficiencia del sistema ronda el 20 %, pero lo relevante es que no dependió de materiales exóticos ni equipos inaccesibles.
Además, se introdujeron mejoras inesperadas durante la construcción, como ópticas difractivas y un sistema de refrigeración impreso en 3D integrado en las piezas, todo surgido a medida que avanzaba el experimento.
Por qué un láser y no microondas

La idea de transmitir energía sin cables no es nueva. Pero tecnologías anteriores, como las microondas, enfrentan limitaciones por su dispersión y necesidad de grandes antenas. En cambio, los láseres permiten enfocar la energía en haces delgados y estables, ideales para trayectorias largas y precisas.
Eso sí, el láser también tiene desventajas: se ve afectado por niebla, polvo o nubes. Sin embargo, en condiciones óptimas y para usos específicos, como redes aéreas o entornos despejados, su precisión lo convierte en una herramienta difícil de igualar.
Qué representa este avance (y qué no deberíamos esperar todavía)
El experimento no implica que pronto cargaremos nuestros dispositivos desde el cielo. La eficiencia sigue siendo limitada y el sistema aún es sensible al clima. Pero sí marca un punto de inflexión: demuestra que la energía inalámbrica es viable más allá del laboratorio, con componentes accesibles y en plazos breves.
Para DARPA, esto es solo el comienzo. Lo que antes parecía ciencia ficción hoy tiene nombre, plano técnico y pruebas de campo exitosas. Y eso —más que cualquier cifra en vatios— es lo que hace que este avance importe.