No es raro que ciertos personajes mediáticos generen controversia, pero cuando las críticas vienen desde dentro del propio círculo de poder, algo más profundo está ocurriendo. En este caso, no se trata de una simple diferencia de opiniones, sino de un rechazo frontal y, a veces, casi visceral. Un informe reciente revela cómo una figura muy influyente está provocando un verdadero cortocircuito en la élite política estadounidense.
Una figura que incomoda incluso a sus aliados
En público, se muestra como un innovador, visionario e incluso como un aliado de la actual administración. Pero en privado, algunos altos cargos de la Casa Blanca están perdiendo la paciencia con Elon Musk. Según ha revelado Rolling Stone, el empresario se ha convertido en una fuente constante de incomodidad para varios miembros del gabinete presidencial, quienes lo describen con adjetivos poco halagadores y hasta se plantean si deberían exigirle controles más estrictos.
Uno de los funcionarios citados en el reportaje no se guardó nada: “He estado en la misma sala que Elon. Siempre intenta ser gracioso. Y no lo es. Nada gracioso. Hace bromas, lanza comentarios… y luego parece dolido si nadie se ríe.” Otros lo describen como “el tipo más irritante con el que he tenido que tratar, y eso es mucho decir”.
¿Excentricidad o algo más preocupante?
Según las fuentes consultadas por la revista, algunos miembros del gabinete han llegado a salir de reuniones antes de tiempo, hartos del comportamiento de Musk. Hay quienes, incluso, se han preguntado en voz alta si el magnate estaba bajo los efectos de alguna sustancia. De hecho, surgieron bromas internas sobre someterlo a controles antidroga obligatorios, idea que el propio Musk habría apoyado “para todos los empleados públicos”, según se cita.
El apodo que más se repite en los pasillos es “Crazy Uncle Elon” (“el Tío Loco Elon”), reflejando la percepción de que sus comentarios, actitud y comportamientos resultan cada vez más difíciles de soportar, incluso para quienes comparten su línea ideológica.
Un declive mediático que también se siente en los negocios
Mientras se multiplican las tensiones en el entorno político, la imagen pública de Musk también parece estar deteriorándose. Protestas en su contra han estallado en todo el país, especialmente por el polémico proyecto DOGE, y algunas de sus empresas están enfrentando consecuencias directas: las ventas de Tesla han caído en picado, y la compañía incluso detuvo pedidos en China de modelos fabricados en EE.UU.
Por si fuera poco, durante una transmisión en vivo donde Musk jugaba un videojuego desde su jet privado, fue víctima de una auténtica ola de ciberacoso. Comentarios hirientes lo acusaban de no tener amigos, de sentirse siempre inseguro, e incluso de “morir solo sin importar cuánto poder acumule”. Todo ello con nombres de usuario tan poco sutiles como “ELON_MUSK_IS_PATHETIC”.
Una figura difícil de ignorar
Aunque sus detractores dentro de la administración no representan necesariamente a toda la cúpula política, los testimonios dejan en claro que la paciencia con Musk empieza a agotarse. El aura de genio rebelde parece haber dado paso a la incomodidad constante. Y en un entorno donde cada gesto cuenta, el futuro político (y empresarial) de Elon Musk podría volverse tan volátil como sus tuits.