Imagen: Getty

Elon Musk podría verse obligado a ingerir su propio sombrero tras hacer una promesa en un medio tan vinculante como Twitter. El empresario, que ya se metió en problemas por llamar “idiota” a un defensor del transporte público, ha cargado esta vez contra su mayor competidor en la industria aeroespacial.

No hay dudas de que Musk está viviendo un momento dulce en SpaceX: la compañía acaba de lanzar con éxito el Falcon Heavy, su cohete más potente, y sigue asegurándose contratos millonarios con la NASA y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, al tiempo que se postula como candidata para convertir a la humanidad en una especie interplanetaria. Pero hay cosas que Elon no puede tolerar, ni siquiera en este momento, y una de ellas es que se compare el Falcon Heavy con ese cohete mediocre de la competencia llamado Delta IV Heavy.

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Todo empezó hace diez días cuando Doug Ellison, un productor visual del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, sugirió en su cuenta de Twitter que los cohetes de la United Launch Alliance podían igualar en rendimiento al Falcon Heavy. Musk tardó en contestar, pero lo hizo, asegurando que los cálculos de Ellison se basaban en datos erróneos y que, aunque fueran buenos, el Falcon Heavy de SpaceX era mucho más barato que el Delta IV de la ULA.

Los números de rendimiento en esa base de datos no son precisos. Estamos en proceso de arreglarlos. Y aunque lo fueran, un Falcon Heavy completamente desechable, que supera con creces el rendimiento de un Delta IV Heavy, cuesta $150M en comparación con los más de $400M que cuesta el Delta IV Heavy.

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Entonces Tony Bruno, director ejecutivo de la ULA (una joint venture entre Lockheed Martin y Boeing), se unió a la conversación para aclarar que el precio del Delta IV Heavy, su cohete más potente, era más bajo de lo que creía Musk:

Hola, @elonmusk, felicidades otra vez por tu lanzamiento pesado. Aclaración: el Delta IV Heavy despega por unos $350M. Eso es en la actualidad y en el futuro, después de retirar el Delta IV Medium y el Delta II. Y también tiene capacidades únicas, al menos hasta que pongamos el Vulcan en producción.

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A continuación, Musk volvió a tuitear para desmentir a Bruno, pero sin contestarle directamente. Afirmó que contratar una misión con un cohete Delta costaba más de 600 millones de dólares, lo que describió como “una locura”:

Eso fue hace tres años, antes de que la ULA cancelara todas las versiones medianas del Delta IV. Las misiones futuras de Delta tienen costes fijos acumulados, por lo que ahora cuestan más de $600M para misiones programadas para lanzar después de 2020. Una locura.

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La cosa podría haber terminado ahí, pero no habría sido suficiente para Musk, famoso por sus declaraciones subidas de tono. El empresario, que se declara a sí mismo bipolar, también quiso dedicarle unas palabras al Vulcan, el cohete para cargas pesadas que la ULA tiene en desarrollo desde 2014 y que Tony Bruno mencionó en su tuit. El vuelo inaugural del Vulcan estaba programado para 2019, pero ha sido retrasado al menos hasta mediados de 2020. Sin embargo, Musk cree que no será capaz de lanzar carga para el gobierno hasta 2023:

Quizá ese plan funcione, pero prometo comerme mi sombrero con mostaza si ese cohete lanza una nave de seguridad nacional antes de 2023.

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Al parecer, Tory Bruno se quedó sin palabras con las declaraciones de su homólogo. Lo único que pudo decir, de nuevo en un tuit, fue “wow”.

Elon Musk es una persona inteligente y esto podría ser un truco sucio: es posible que no tenga sombrero, podríamos pensar. Pero no. Tras una breve investigación, estamos en posición de afirmar que Elon Musk tiene al menos dos sombreros y una gorra, que en ocasiones viste por encima del sombrero:

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[ArsTechnica]