En un intento por reducir costos, cientos de empleados fueron despedidos sin previo aviso. Pero cuando se dieron cuenta de quiénes eran, ya era demasiado tarde. Ahora, las consecuencias empiezan a notarse.
Despidos masivos sin previo aviso

El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), bajo el mando de Elon Musk, decidió recortar personal en el Departamento de Energía. Alrededor de 350 empleados recibieron su carta de despido sin que nadie se preguntara cuál era su verdadera función dentro del gobierno.
Lo que nadie previó fue que, entre ellos, había expertos en ojivas nucleares y gestión de residuos radiactivos.
Los responsables del arsenal nuclear, fuera de juego
Según CBS News, los despidos fueron indiscriminados. Se creyó que eran administrativos o empleados en periodo de prueba, pero en realidad, muchos pertenecían a la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA), el organismo encargado del arsenal nuclear del país.
Algunos fueron bloqueados de sus correos electrónicos antes de enterarse de que habían perdido su trabajo. Otros no pudieron acceder a sus oficinas al llegar a la planta.
Una planta nuclear paralizada
La crisis golpeó con fuerza a Pantex, Texas, donde se ensamblan y reensamblan ojivas nucleares. El 30% del personal fue despedido de la noche a la mañana, dejando en pausa operaciones críticas.
El error fue tan grave que la directora interina de la NNSA, Teresa Robbins, tuvo que enviar un memorando para anular los despidos y pedir a los empleados que regresaran de inmediato. Sin embargo, 28 de ellos no fueron readmitidos, lo que ha generado aún más confusión.
Elon Musk y sus despidos impulsivos
Este patrón no es nuevo. Muskya ha tomado decisiones similares en otras empresas:
- En Tesla, despidió al equipo de supercargadores y luego tuvo que volver a contratarlos.
- En Twitter (ahora X), eliminó al equipo de moderación y luego intentó recuperar el control.
Ahora, el mismo problema se repite en un área mucho más sensible: la seguridad nuclear de EE.UU.
Críticas desde dentro del gobierno
Daryl Kimball, director de la Asociación de Control de Armas, criticó la falta de criterio en la decisión: «No parecen darse cuenta de que el Departamento de Energía es, en realidad, el departamento de armas nucleares.»
Rob Plonski, alto funcionario de la NNSA, también advirtió en LinkedIn: «Estamos jugando con fuego. Reducir la plantilla que maneja el arsenal nuclear no es solo un error: es una amenaza para el país.»
Consecuencias que podrían salir caras
Los despidos han dejado una profunda incertidumbre entre los empleados. Muchos de ellos están reconsiderando si volver a sus puestos, mientras la agencia ya enfrentaba problemas por el retiro de expertos veteranos.
EE.UU. está invirtiendo 750.000 millones de dólares en modernización nuclear, pero sin personal capacitado, estos planes podrían quedar en el aire.
El especialista Edwin Lyman, de la Union of Concerned Scientists, advierte: «Este tipo de caos solo puede beneficiar a los adversarios de EE.UU.»
Ahora, mientras el gobierno intenta corregir el error, una pregunta queda en el aire: ¿Pueden permitirse otra decisión como esta?