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Ciencia

En estos últimos 25 años, se vivieron diferentes escándalos en el ámbito de la salud: te traemos los 6 peores casos

Desde el talco para bebés contaminado a dispositivos fallidos para los análisis de sangre
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 6 minutos

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En la medicina no hay nada que no tenga su lado negativo. Casi cualquiera de las drogas o intervenciones tendrá algún efecto colateral.

En situación ideal, con estudios rigurosos y procesos regulatorios podrá asegurarse de que los beneficios de una droga aprobada sean claramente mayores a cualquier potencial perjuicio. Pero en ocasiones los investigadores (y los pacientes) revelan efectos colaterales que durante el proceso de aprobación pasaron desapercibidos. Y también, aunque muy ocasionalmente, nos enteramos de que el fabricante de alguna droga ocultó información sobre los perjuicios, o que creó un producto que no funciona tal como se lo espera. Cuando eso sucede, un tratamiento que fracasa puede dar lugar a un gran escándalo.

A lo largo de los años hubo muchos escándalos farmacéuticos, pero en resumen solo vamos a centrarnos en los más resonantes del último cuarto de siglo.

1. Talco de Johnson & Johnson

Durante décadas hubo gente que intentó demandar a J&J por sus productos con contenido de talco, en particular por el talco para bebés, afirmando que habían sido causa parcial de sus cánceres.

En 2018 un explosivo informe de Reuters encontró que la compañía había ocultado evidencia de que el talco que utilizaba podía a veces contener niveles detectables de amianto, conocido como carcinogénico. El informe alimentó una oleada de demandas y desconfianza del público para con los productos para bebés de esta compañía. Y desde entonces, J&J ha perdido varios juicios en los tribunales en torno a sus productos con talco, en ocasiones por montos multimillonarios, y sus apelaciones – incluso ante la Suprema Corte – no prosperan.

Aunque J&J sostiene que sus productos son seguros, eventualmente eliminó el talco de todas sus marcas (y utiliza en cambio almidón), intentando, sin lograrlo, cubrir su responsabilidad en esos juicios al declarar en quiebra a una subsidiaria. Este año también siguió perdiendo juicios por vinculación de sus productos con el cáncer de algunas personas.

Lo notable es que aunque se sabe que el amianto causa cáncer, las investigaciones del pasado no encontraron un vínculo claro entre el talco (incluyendo el talco sin amianto) y el cáncer. No hay acuerdo sobre el nivel de riesgo que presentan los productos con talco. La Sociedad Norteamericana del Cáncer afirma que si el talco pueden aumentar el riesgo de sufrir cáncer de ovarios (principal tipo de cáncer vinculado con el talco), el “aumento general sería muy pequeño” para una mujer en particular, y la OMS declaró que se deben considerar carcinogénicos los productos que contengan talco con asbestos, mientras el talco en general es “probablemente carcinogénico”.

2. Biogen y la droga contra el Alzheimer que no fue

En junio de 2021 la FDA aprobó la droga Aduhelm de Biogen y Eisai , basada en anticuerpos para el tratamiento del mal de Alzheimer. A primera vista se trataba de una buena noticia: la primera droga de su clase, que apuntaba contra un gran causante del desorden degenerativo, los beta amiloides. Pero en realidad, no fue así.

En ese momento la FDA fue contra las recomendaciones de su panel de expertos asesores que votaron en contra de la aprobación. Los expertos externos señalaron que los datos que respaldaban la efectividad de la droga eran mixtos en el mejor de los casos. La FDA también aceleró la aprobación del Adulheim, lo que requiere evidencia menos rigurosa. Luego STAT News reveló que había una relación inusualmente amigable entre importantes empleados de Biogen y funcionarios de la FDA, que investigó entonces el Congreso.

Biogen había establecido el precio de lista del Aduhelm en US$58.000 al año, casi imposible para muchos pacientes y sistemas de seguros de salud. Muchos médicos se negaron a prescribir la droga a sus pacientes, y Medicare decidió restringir severamente su cobertura. Eventualmente, Biogen abandonó sus intentos de promocionar su Aduhelm y tras años de pocas ventas retiró la droga del mercado en 2024.

Al menos en este caso, hubo un final feliz. En años recientes hubo drogas que sí demostraron tener un efecto real, aunque modesto, para el tratamiento del mal de Alzheimer.

3. Purdue Pharma y el OxyContin

Oxycontin
© PureRadiancePhoto via Shutterstock

Este quizá fue el caso más infame en la crisis de los opioides. El OxyContin de Purdue Pharma contribuyó a la adicción a los opioides tras su lanzamiento en 1996. Y aunque hubo otras causas que contribuyeron, como la proliferación de agentes más potentes como el fentanilo, la compañía tuvo que admitir que no había revelado los riesgos de adicción que provocarían sus productos y que había pagado sobornos a médicos para que prescribieran sus drogas. Además, no se ocupó del mercado negro que se formó en torno a estas.

Tras una cantidad de demandas civiles y federales por el OxyContin, Purdue Pharma cerró sus puertas y la familia Sackler, propietaria de la compañía, acordó pagar más de US$4 mil millones a los denunciantes en 2021. Los tribunales exigieron una cifra mayor, de US$6 mil millones en 2023, aunque el arreglo brindaba inmunidad ante denuncias civiles futuras contra los Sackler. La situación empezó a mejorar últimamente, pero unos 50.000 estadounidenses murieron por sobredosis de opioides , solo el año pasado.

4. Aumento de precios de Martin Shkreli

Martin Shkreli
© Drew Angerer via Getty

A veces no se trata de la droga en sí, sino de su precio. En 2015 Martin Shkreli se convirtió en el enemigo público número uno cuando su compañía, Turing Pharmaceuticals, compró la droga antiparasitaria y anti VIH Daraprim, y aumentó su precio por píldora en más de 5.000%. La actitud arrogante de Shkreli para con sus críticos le ganó el mote de “Pharma bro”. Lo irónico fue que cuando comenzó a caer, no fue por Daraprim.

Los fiscales federales de Nueva York lo denunciaron por fraude y en 2017 lo condenaron a siete años de prisión federal. Shreli salió en libertad en 2022 y su gestión del Daraprim le causó problemas. En 2020 la FTC y otros denunciaron a la compañía, que cambió su nombre después de la prisión de Shkreli, por “su estrategia anticompetitiva para ser un monopolio”. Un año después, la compañía llegó a un acuerdo y la batalla legal le costó a Shrkeli U$64 millones en multas, y la inhabilitación para trabajar en la industria farmacéutica. Ahora Shkreli se dedica a las criptomonedas y la IA.

5. Fórmula para bebés de Abbott, contaminada

Formula Para Bebe De Abbott
© Strigana via Shutterstock

A principios de 2022 la FDA alertó a la población sobre algunas fórmulas en polvo para bebé producidas por Abbott Nutrition. Los productos estaban contaminados con la bacteria Cronobacter. Varios niños terminaron hospitalizados, y dos de los pequeños que habían consumido los productos fallecieron. Abbott retiró del mercado sus productos y clausuró sus instalaciones de producción de fórmula de Michigan. La investigación de la FDA concluyó que Abbott no había mantenido las condiciones sanitarias y que desde 2019 había habido al menos ocho instancias de contaminación con Cronobacter.

La planta productora reabrió tras cuatro meses tras un acuerdo con la FDA de inspecciones de seguridad, y eso contribuyó a la escasez nacional de fórmula para bebés. La FDA recibió críticas por demorar su respuesta a la crisis porque había tenido noticias de potenciales problemas ya en septiembre de 2021.

Hubo desde entonces brotes o informes similares, pero el informe de ProPublica de abril de 2025 entrevistó a trabajadores que dijeron que la planta productora sigue presentando graves riesgos sanitarios y de seguridad, y aunque se informó a la FDA, no se sabe si actuarán en consecuencia.

6. Elizabeth Holmes y Theranos

Elizabeth Holmes fundó Theranos en 2003 para desarrollar y producir un dispositivo que facilitaría como nunca los análisis de sangre. Con tan solo pincharse un dedo y brindar unas gotas, el dispositivo “Edison” detectaría con precisión una cantidad de problemas de salud, según afirmaba Elizabeth Holmes. Para mediados de la década de 2010, Holmes gozaba de fama en el mundo de la biotecnología.

Pero el problema fue que todo estaba basado en mentiras. A partir de finales de 2015 el periodista John Carreyrou del Wall Street Journal expuso a la luz las prácticas fraudulentas de Holmes y Theranos. Holmes se había asociado en 2013 con la cadena Walgreens para vender su dispositivo Edison, pero el dispositivo nunca funcionó como lo había anunciado Holmes. Eventualmente, la compañía recurrió en secreto al uso de otras máquinas disponibles comercialmente para la mayoría de las tareas que se suponía que cumpliría el Edison.

El engaño de Holmes defraudó a inversores y a pacientes que habían usado los análisis de Theranos y que temían tener afecciones que en realidad no sufrían, como el VIH. A Holmes la condenaron por fraude y otras acusaciones más en 2022, a 11 años en prisión (luego se redujo a 9) y su coejecutivo y ex pareja Ramesh “Sunny” Balwani fue condenado a casi 13 años. Este año ella regresó a las redes sociales (alguien más es quien escribe sus posteos).

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