En los viajes espaciales a menudo la cosa más diminuta puede arruinar una gran misión. Por eso es clave prestar atención al detalle, en particular dentro de una sala limpia, también llamada sala de atmósfera controlada, o sala blanca, donde se arman naves espaciales que se preparan para rigurosas trayectorias por el cosmos. Pero incluso esas salas, tan meticulosamente reguladas, no pueden ser ajenas a algunos microorganismos. Y de hecho, hay bacterias que viven mejor y se reproducen en entornos muy restringidos.
Un grupo de científicos del Laboratorio de Propulsión a Jet de la NASA y de otros organismos de India y Arabia Saudita, descubrieron 26 especies de bacterias antes desconocidas en la sala limpia donde se armó la nave Phoenix antes de su lanzamiento en agosto de 2007. El descubrimiento, que se publicó recientemente en Microbiome destaca el riesgo potencial de microorganismos altamente resilientes que podrían contaminar las misiones espaciales o los planetas que visiten.
Para el estudio el equipo de científicos secuenció 215 cepas de baterías. Algunas ya estaban presentes antes de que la nave espacial Phoenix llegara a su sala limpia el 25 de abril de 2007, y otras se formaron durante el armado y pruebas de la nave, y después de que la movieran a la plataforma de lanzamiento para iniciar su viaje a Marte. De las 215 cepas, el equipo identificó 53 que pertenecen a 26 nuevas especies.
Riesgos de contaminación
“Nuestro estudio buscaba entender el riesgo de la transferencia de extremófilos en las misiones espaciales e identificar qué microorganismos podrían sobrevivir a las duras condiciones del espacio”, declaró Alexandre Rosado, investigador de la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST) y autor que encabezó el estudio. “Este esfuerzo es un hecho de suma importancia en relación al monitoreo del riesgo de contaminación microbiana, además de salvaguardar contra la colonización involuntaria en la exploración de los planetas”.
Las salas limpias de la NASA son entornos duros para la vida, con rigurosos controles de temperatura, humedad, y flujo de aire para impedir que entre polvo y bacterias. El tipo de microorganismos que pueden sobrevivir en una sala limpia puede también estar equipado para sobrevivir en el espacio. Muchos de los microorganismos que se identificaron allí en la sala limpia de la NASA eran especialmente resistentes a la radiación y descontaminación. Las resistentes bacterias tenían un sistema genético de defensa con características como reparación de ADN, metabolismo mejorado, y capacidad de desintoxicarse de las moléculas perjudiciales.
Además de destacar el potencial impacto de estas bacterias en el espacio, el nuevo descubrimiento también podría tener aplicaciones en la Tierra. “Los viajes espaciales brindan la oportunidad de estudiar microorganismos que tienen relevantes genes de resistencia al estrés”, dijo Junia Schultz, del postdoctorado de la KAUST que se cuenta entre los autores del estudio. “Los genes identificados en estas especies de bacterias que se descubrieron podrían utilizarse en la ingeniería genética para su aplicación en la medicina, la preservación de alimentos y otras industrias».
Al parecer, la NASA tendrá que rediseñar sus salas limpias.