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Ciencia

En tiempos romanos se vendían pájaros cantores como comida por las calles

El estudio de restos animales en un antiguo basurero de Mallorca sugiere que en tiempos romanos los zorzales eran un plato común y corriente.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los antiguos romanos que buscaban comida al paso con frecuencia comían pájaros fritos, según sugiere un nuevo estudio. Un investigador que estuvo trabajando en la isla de Mallorca encontró huesos de zorzal en un basurero cercano a las ruinas de un antiguo local de comida al paso.

El estudio se publicó en mayo en el International Journal of Osteoarchaeology, y sugiere que los zorzales se vendían y consumían como cosa común en las ciudades romanas. Se destierra así la antigua creencia de que estas aves pequeñas y moteadas eran un plato exquisito reservado para los banquetes de élite. Y más aún, los hallazgos ofrecen información nueva sobre la vibrante cultura de la comida callejera en el imperio romano.

“Basándonos en las tradiciones culinarias locales de Mallorca donde todavía se consumen ocasionalmente los zorzales (Turdus philomelos) puedo decir por experiencia personal que su sabor se parece más al de las pequeñas aves de caza como las perdices, en lugar de saber a pollo” le dijo en un e-mail a Live Science Alejandro Valenzuela, autor del trabajo e investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados de Mallorca, España.

Valenzuela analizó una cantidad de huesos de animales que se encontraron en la antigua ciudad de Pollentia, cercana a la ciudad moderna de Alcúdia en el norte de Mallorca. Después de que el imperio romano conquistara las Islas Baleares – Mallorca y Menorca – en el año 123 AC, se construyó estratégicamente esta ciudad en el istmo que está entre dos grandes bahías. En u momento Pollentia fue uno de los puertos romanos más activos de la región, según el informe de Valenzuela.
Las excavaciones arqueológicas de las ruinas de Pollentia han revelado un foro, templos, viviendas, un teatro, cementerios y tabernas que vendían mercadería, bebidas y comida a bajo costo. A fines de la década de 1990 los investigadores excavaron uno de los edificios, conocido como “sala Z” y encontraron un drenaje central que llevaba a una cisterna o pozo ciego ubicado frente a la taberna. En ese pozo de 1 mt de ancho y 4 mt de profundidad aproximadamente hallaron fragmentos cerámicos que indicaban que se excavó cerca del año 10 AC, y materiales relacionados con desechos de alimentos.

Los restos animales que había en el pozo incluían a múltiples especies de mamíferos, peces y aves que probablemente se prepararan, cocinara y consumieran en la taberna y los alrededores. Valenzuela analizó e identificó la taxonomía de los restos, hallando cinco especies de aves: grullas comunes, aves de corral como pollos, palomas, zorzales, y otros pájaros cantores del tamaño de los zorzales. Éstos eran los que más abundaban, con 165 especímenes identificados.

¿Qué partes preferirían?

Luego Valenzuela notó algo sorprendente. Los restos incluían muchos cráneos, esternones y huesos de alas y patas pero pocos huesos de las partes con más carne como la parte superior del ala, la inferior, el muslo y la pechuga.

La explicación más probable es que esos huesos se descartaban al trozar a las aves después de cocidas, explica Valenzuela en su estudio. Los pocos huesos de partes más carnosas que se encontraron en el pozo respaldan su hipótesis porque mostraban daños consistentes con el uso de cuchillos.

“La evidencia sugiere que se consumían los zorzales como alimento común, como parte de la dieta cotidiana y la economía urbana”, escribe Valenzuela.

A pesar de su abundancia la literatura romana antigua suele presentar a los zorzales como alimento lujoso reservado para las clases altas de la sociedad, según el estudio. En la biografía del general Lucullus, de Plutarco, se describe la práctica de engordar zorzales para los banquetes de la élite. Pero los hallazgos de Valenzuela sugieren que no se trataba de un plato tan exclusivo como parece sugerir la literatura. De hecho, más parece que estos pájaros formaban parte de la cultura de la comida callejera en la Mallorca de los tiempos romanos.

Hará falta seguir estudiando para determinar si lo mismo sucedía en otras partes del imperio romano. Valenzuela afirma que al explorar el uso de otros pájaros cantores en diferentes ciudades de la antigua Roma podría ofrecer datos sobre la forma en que componían parte de los recursos de temporada en los sistemas de alimentación.

“En última instancia este estudio destaca la necesidad de ir más allá de las narrativas centradas en las élites y considerar las distintas formas en que las prácticas de la alimentación daban forma a las experiencias de vida de las antiguas comunidades urbanas”, concluyó Valenzuela.

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