¿Qué esperarías encontrar dentro de un lago antártico permanentemente congelado? Como si el nombre del Lago Enigma no fuera lo suficientemente misterioso, los científicos polares acaban de descubrir grupos singulares de microbios que viven su mejor vida bajo la superficie del hielo.
Un equipo internacional de investigadores polares descubrió microbiota – una comunidad de microorganismos – que vive bajo la cubierta permanentemente congelada del Lago Enigma en la Antártida. Detallaron sus hallazgos en el estudio que se publicó el 3 de diciembre en Communications Earth & Environment, donde revelan un ecosistema que no se conocía y da indicios de que antes de congelarse el lago albergaba vida en abundancia.
El Lago Enigma está entre dos glaciares, Amorphous y Boulder Clay, en las colinas del norte de la Antártida. Por la temperatura promedio del lugar, de unos 14 °C bajo cero, y que pueden llegar a los 40,7 °C bajo cero, los expertos creían – por lógica – que el lago estaba completamente congelado.
En los veranos de 2019 y 2020 el equipo que incluye investigadores del Instituto de Ciencias Polares del Consejo Nacional de Investigación de Italia (ISP-CNR) descubrió para su sorpresa que el lago no estaba congelado por completo. Usando radares de penetración, hallaron una capa de agua con una profundidad máxima de 12 metros a unos 11 metros debajo de la superficie de hielo.
En consecuencia, perforan el hielo para recoger muestras con una técnica que impedía la contaminación del agua. Ya en el laboratorio, lo que las muestras mostraban les sorprendió: había vida.
Bacterias, simples y primitivas
Identificaron organismos como Pseudomonadota, Actinobacteriota, y Bacteroidota, además de la “presencia e incluso a veces dominancia de bacterias ultrapequeñas que pertenecen al superfilo Patescibacteria”, una bacteria extremadamente simple con funciones limitadas.
“En su conjunto estas características revelan una nueva complejidad en las redes alimentarias del lago antártico”, escribieron los investigadores.
Con estos resultados sugirieron que el lago alguna vez albergó una comunidad diversa y abundante de microorganismos antes de congelarse la superficie. Aunque no se sabe cuándo se congeló el lago Enigma, todo el continente de Antártida se cubrió de hielo hace aproximadamente 14 millones de años, lo que sugiere que el lago se habrá congelado también entonces. Con el hielo ya formado, algunos microorganismos habrán sobrevivido, y eso significa que las bacterias que identificaron en el laboratorio podrían descender de esa antigua comunidad original. Tras desarrollarse en aislamiento durante quizá millones de años, deben ser diferentes a sus ancestros.
La Antártida está clasificada como desierto. A pesar del grueso hielo, tiene muy pocas precipitaciones. Como resultado, los investigadores sugieren que como el lago no se ha secado es posible que reciba agua de una fuente todavía no descubierta, que podría ser el glaciar Amorfo, que está cerca. Pero el lago Enigma “está aislado del entorno externo por una cubierta de hielo permanente”, y presenta “una columna de agua químicamente estratificada”, según el estudio. Eso implica que su aislamiento y estratificación estable indican que el potencial drenaje del glaciar no ha introducido contaminación externa significativa.