Foto: Jamie Hiscock

Jamie Hiscock es un tipo con suerte. √Čl y su hermano suelen recorrer la costa de Sussex en busca de ejemplares para su colecci√≥n. Los Hiscock ya tienen en su haber la primera tela de ara√Īa fosilizada del mundo. Ahora han encontrado algo que se cre√≠a imposible: un cerebro de dinosaurio.

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Los f√≥siles de tejido blando son un hallazgo realmente raro por razones evidentes. La piel o los √≥rganos son lo primero que se descompone en un cad√°ver. Normalmente ninguna de esas partes aguanta el tiempo suficiente como para endurecerse y absorber los minerales necesarios para convertirse en f√≥siles. Lo √ļnico que nos queda de los seres vivos de esa √©poca son sus huesos.

A veces aparecen restos de piel o plumas, pero la idea de encontrar algo tan espec√≠fico como un cerebro era algo impensable. Cuando Hiscock encontr√≥ una extra√Īa piedra porosa marr√≥n su instinto le dijo que se trataba de algo especial, pero no se imaginaba hasta qu√© punto. Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge acaba de confirmar que se trata del primer f√≥sil del cerebro de dinosaurio de la historia. Concretamente se trata de un cerebro de iguanod√≥n de hace 133 millones de a√Īos.

Cranéo de Iguanodon del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. Foto: Wikimedia Commons.

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¬ŅC√≥mo es posible que un tejido tan delicado como el de un cerebro haya llegado hasta nuestros d√≠as? La respuesta es: igual que los pepinillos. Los an√°lisis del f√≥sil indican que se conserv√≥ gracias a la inmersi√≥n en un medio muy √°cido y sin ox√≠geno que mantuvo a raya a las bacterias responsables de la descomposici√≥n. Probablemente el iguanod√≥n muri√≥ cerca de alguna charca o pantano y su cabeza acab√≥ reposando en una masa de agua con elevada acidez y poco ox√≠geno. El entorno preserv√≥ el cerebro el tiempo suficiente como para que absorbiera fosfatos y se endureciera muy r√°pidamente.

El descubrimiento es hist√≥rico porque permitir√° resolver cientos de dudas sobre c√≥mo funcionaba el sistema nervioso y el cerebro de los dinosaurios. La pieza est√° tan bien conservada que incluso se pueden apreciar la red de finos capilares que rodeaban al cerebro. En lo que respecta a la biolog√≠a de estos animales, la pieza es el equivalente a una peque√Īa piedra Rosetta. [Universidad de Cambridge v√≠a Quartz]