La reputación de una droga recreativa podría complicarse. En un trabajo de investigación se encontró un vínculo entre el consumo de cannabis y el aumento de la conducta violenta.
En Reino Unido unos científicos analizaron la literatura sobre el cannabis y la violencia. Quienes consumían cannabis con regularidad tenían muchas más probabilidades de cometer un acto violento en comparación con los que no lo consumen. También tenían más probabilidades de ser víctimas de actos violentos. Aunque el estudio no demuestra un vínculo de causa y efecto, sí sugiere que el uso de cannabis podría ser un factor de riesgo importante y potencialmente modificable de violencia interpersonal, según los autores.
“Los resultados de nuestro estudio destacan la importancia de ocuparse de este tema tanto en el nivel social como en el clínico”, escribieron en su trabajo, publicado a finales del último mes en Psychological Medicine.
Cannabis y violencia
Aunque para muchos el consumo de cannabis significa disfrute, no es un hábito libre de potenciales daños, en especial en dosis mayores a lo largo de mucho tiempo. Algunos estudios señalan que en determinados grupos hay mayor riesgo de violencia vinculado al consumo de cannabis, como en niños y personas con enfermedad mental severa preexistente. Pero los autores dicen que no está claro si el riesgo también se ve en el usuario promedio.
Los investigadores llevaron a cabo una revisión importante de 63 estudios relacionados con el consumo de cannabis que comprendía a un cuarto de millón de personas. Estos estudios se centraban en la población general y también, en pacientes bajo cuidados psiquiátricos.
En la población general, según los investigadores, el uso de cannabis se relacionó con el doble de riesgo de cometer actos de violencia. El riesgo de violencia era 2,5 veces mayor en pacientes psiquiátricos que consumían cannabis. El riesgo añadido era más notorio cuando los investigadores se centraron en la violencia que terminaba en condena por delito (3,75 veces más en la población general). Lo interesante fue que quienes consumían cannabis también tenían alrededor de un 50% más de probabilidades de ser víctimas de actos violentos.
“Como clínica he visto que el uso importante de cannabis puede ser un factor de violencia. Durante mucho tiempo hemos sido cautelosos sobre hasta dónde llegar para describir este vínculo pero una revisión de este tamaño nos permite hablar con mayor seguridad sobre los riesgos, al tiempo de ser cuidadosos de no estigmatizar a quienes consumen cannabis en general”, dijo la autora del trabajo Marta Di Forti, profesora de consumo, genética y psicosis del King’s College London en declaraciones de la universidad.
¿Qué significa?
Di Forti y sus coautores señalan que esta revisión solo puede demostrar la correlación entre el cannabis y la violencia y que no demuestra causa y efecto. Como se centraron en diferentes tipos de estudios y poblaciones, no se puede ser contundente al afirmar la relación. Los estudios de seguimiento a lo largo del tiempo mostraron un riesgo añadido, menor pero significativo, entre la violencia y el cannabis, en comparación con estudios que solo estudiaban a los consumidores en un corto periodo.
Dicho esto, hay razones plausibles de por qué el cannabis, y en particular su consumo mayor, podría aumentar la tendencia a la conducta violenta, afirmaron los investigadores. El cannabis puede afectar la capacidad de atención, la función ejecutiva, la inhibición y la capacidad para resolver problemas, y el uso prolongado y mayor puede afectar negativamente la capacidad para regular emociones, incluyendo la ira. Quienes usan cannabis con regularidad también tienen tendencia a sentir paranoia.
Parte del riesgo añadido puede representar otros factores indirectos, indican los investigadores. Quienes consumen cannabis con regularidad suelen ser más impulsivos en general, asumiendo riesgos en mayor medida que quienes no lo consumen, según los autores. También los usuarios de cannabis pueden ser víctimas de violencia con mayor frecuencia porque en promedio están en situaciones de mayor riesgo, para diferenciar esto de la causa-efecto de la droga en sí misma.
Los investigadores sostienen que “la relación entre el consumo de cannabis y la violencia probablemente refleja múltiples interacciones más que un único mecanismo causal directo”.
Muchos de estos estudios se llevaron a cabo antes de que existieran los productos de cannabis que hoy contienen niveles mucho mayores de THC. En otras investigaciones se sugirió que el cannabis de alto THC es más peligroso en varios aspectos, comparado con productos del pasado, por lo que los resultados podrían incluso estar subestimando.
Por supuesto que hay muchas personas que consumen cannabis y no lastiman a otros ni representan un riesgo para sí mismos. Los daños potenciales del cannabis, como sucede con otros consumos recreativos como el alcohol, parecen ser más pronunciados en los usuarios crónicos y de mayor consumo, y no en el usuario ocasional Pero aunque el cannabis por sí mismo no convierta a la gente en el Increíble Hulk, los investigadores dicen que debe considerarse como importante factor de riesgo en el caso de la violencia, problema del que hay que ocuparse si es necesario.
“Desde la perspectiva de la salud pública la violencia tiene que considerarse junto a otros daños ya establecidos causados por el cannabis al desarrollar estrategias de prevención, campañas de educación pública y políticas de regulación, en particular en las jurisdicciones donde el cannabis se ha legalizado o descriminalizado”, aclaran los investigadores.