La rugosa superficie de Marte presenta cráteres, cañones y misteriosas formaciones que dan indicios de un pasado geológico complejo. La ciencia ha estudiado últimamente una de sus formaciones, que podría echar luz sobre la elusiva historia de ese planeta.
Sobre el borde del cráter Jezero, hay una montaña que podría haber sido un volcán, oculto a simple vista, según el nuevo estudio. El pico, llamado Jezero Mons, podría ofrecer nueva información sobre la historia geológica del planeta rojo y el potencial ambiente favorable a la vida marciana, según los estudiosos.
Los hallazgos, publicados en Communications Earth & Environment en mayo, validan la histórica sospecha de que Jezero Mons es volcánico. Con datos de tres orbitadores de Marte y el explorador Perseverance de la NASA, los investigadores encontraron impactantes semejanzas entre esta montaña y los volcanes explosivos ya identificados en Marte y la Tierra.
“El cráter Jezero es uno de los sitios mejor estudiados de Marte. Si ahora identificamos aquí un volcán, imaginemos cuántos más puede haber en Marte”, dijo James Wray, uno de los autores del trabajo y profesor de astrogeología y sensores remotos de la universidad Georgia Tech en declaraciones. “Puede haber más volcanes en Marte de los que suponíamos”.
Wray sospechaba ya que Jezero Mons era un volcán desde antes de verlo en 2007. “Estaba mirando fotos en baja resolución del área y noté una montaña en el borde del cráter”, recordó en su declaración. “Para mí, parecía un volcán pero era difícil obtener imágenes adicionales”. En ese momento los científicos acababan de descubrir el cráter Jezero. Cuando los científicos determinaron que podía ser el lecho de un antiguo lago, los esfuerzos por tomar imágenes se centraron en su historia acuática, en el lado opuesto a Jezero Mons.
Luego, poco después de que el explorador Perseverance de la NASA tocara suelo en el cráter Jezero en 2021, hubo un avance. Ese explorador recoge muestras del suelo marciano para contribuir en la búsqueda de vida pasada, investigar el clima y la geología del planeta, y preparar el camino para la exploración humana del planeta rojo. Con el tiempo los datos del Perseverance mostraron que el suelo del cráter no era sedimentario como se esperaría en un área que estuvo cubierta de agua. Más bien, su composición era de roca volcánica.
Wray se preguntaba si la roca ígnea provendría del Jezero Mons. Formó un equipo con la autora principal del trabajo, Sara Cuevas-Quiñones, graduada de la Universidad Brown que trabajaba con Wray en ese momento en un programa de investigación para estudiantes en verano. Buscaron responder a la pregunta.
Wray, Cuevas-Quiñones, y sus colegas utilizaron una combinación de datos del Orbitador Odyssey, el Orbitador de Reconocimiento de Marte, el Orbitador ExoMars Trace Gas, y el explorador Perseverance, para resolver el enigma, según dijo Wray. Esa cantidad de datos les permitió entender mejor las características del Jezero Mons y compararlo con otros volcanes conocidos.
¿Qué encontraron?
Hallaron que el tamaño y la forma de este pico son similares a las de los volcanes marcianos como Zephyria y Apollinarus Tholli, y como el Monte Sidley en la Antártida. Además, determinaron que la superficie de Jezero Mons no tiene cráteres de impacto y no retiene bien el calor, dos señales de que podría estar cubierto de cenizas volcánicas. Hay partes del lado noroeste del pico que también se parecían a los bordes de antiguos torrentes de lava que parecen llegar al suelo del cráter, lo que podría explicar por qué el Perseverance encontró roca ígnea allí.
Aunque eso no demuestra definitivamente que Jezero Mons sea un volcán, es parte de la evidencia más sólida con que cuentan hasta ahora los expertos. Los hallazgos marcan un avance intrigante en la búsqueda de vida en el cráter Jezero. Un volcán ubicado tan cerca de este antiguo lago podría haber generado actividad hidrotérmica, una fuente de energía que podría haber sido favorable a la vida en el pasado.
Ahora los investigadores esperan la llegada de las muestras del Perseverance. El fechado por radioisótopos podrá determinar la antigüedad precisa de las rocas ígneas recogidas por el explorador, que podría usarse luego para calcular con mayor precisión la antigüedad del cráter Jezero, según los investigadores. Eso brindaría a la vez valiosa información sobre la historia geológica del planeta rojo.
En este momento la NASA y sus socios internacionales no tienen un plan definido para que la colección de rocas y polvo lleguen a la Tierra, pero la agencia está revisando dos estrategias de misión de recepción de muestras (MSR) con el objetivo de confirmar el programa en 2026. La propuesta de presupuesto 2026 del presidente Donald Trump, sin embargo, podría poner en riesgo ese programa. Si el Congreso lo aprueba, el presupuesto cancelaría la misión MSR, con el argumento de que excede en mucho el presupuesto y sus objetivos pueden alcanzarse mediante misiones humanas a Marte.
Wray espera poder estudiar lo recogido por el Perseverance, de una manera u otra. “Si recibimos las muestras en la Tierra podremos hacer ciencia increíble y de avanzada”, afirmó.