Hay pocas cosas que ocupan la mente y la atención de la mente humana colectiva como sucede con la muerte. Desde que tenemos capacidad para expresarnos y comunicarnos, el tema de la muerte ha estado siempre presente. Pero Susana Monsó, filósofa residente en España, argumenta que aunque la fascinación y temor particular de la humanidad podría ser única, con la percepción no pasa lo mismo.
LA ZARIGÜEYA DE SCHRÖDINGER: Cómo viven y entienden la muerte los animales se publicó en 2021, y ahora su traducción revisada y actualizada se lanzará en inglés el próximo mes. Monsó escribe sobre el campo emergente de la ciencia que busca entender cómo ven la muerte los animales, y su reacción ante ella. Argumenta que los humanos no son los únicos que conocen el significado de la muerte a pesar de que su vocabulario es diferente. Gizmodo (G) habló con Monsó (M) sobre la investigación de la cognición animal, y por qué el hecho de que los animales «se hagan los muertos” revela tanto acerca de cómo otros animales entienden la naturaleza de la mortalidad. Hemos condensado la conversación.
¿Que fue lo que se dialogó?
G: Como filósofa, tu foco ha estado en entender mejor la mente de los animales. ‘Qué hizo que escribieras un libro de ciencia popular?
M: Estaba haciendo un post-doctorado y necesitaba un tema completamente distinto al de mi disertación doctoral. Pensé en este tema porque había informes que documentaban la reacción de animales ante los muertos y la muerte. Eso llamó mi atención, además de que se vincula a mi interés general, que ha sido siempre el de los humanos con sentido de que somos únicos y que tendemos a esa superioridad moral que nos hace explotar el mundo natural sin pensar en verdad sobre los otros seres.
Además, iba a cumplir 30 años y creo que es una etapa en la que empezamos a pensar mucho en la muerte, porque tal vez es cuando entramos oficialmente en la adultez. Era una forma de enfrentar mis propios temores existenciales.
G: El campo de la tanatología comparativa es relativamente nuevo. ¿Por qué?
M: La cognición comparativa evita los riesgos del antropomorfismo de los animales. Los psicólogos antes no hablaban del estado mental de los animales sino solo de su conducta. Aunque el conductismo es cosa del pasado, sigue presente, y pienso que tiene que ver con la tendencia de no tratar temas que suenan a muy humanos. Supongo eso. Y creo que es el motivo por el que tardamos en tomar estos temas en serio.
Para los depredadores, por ejemplo, la muerte no es pérdida sino ganancia, porque tendrán qué comer.
La zarigüeya es evidencia del conocimiento de la muerte, porque finge estar muerta si está en peligro.