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Ciencia

¿Es cierto que Ozempic causa cáncer de tiroides? ¿Qué dice la ciencia?

La reciente investigación cuestiona si las drogas GLP-1 aumentan el riesgo de contraer ciertos tipos de cáncer de tiroides.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 8 minutos

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Ozempic y otras drogas GLP-1 para perder peso causan sensación, pero también hay preocupación sobre los potenciales efectos colaterales a largo plazo.

Entre los mayores temores está el de conocer si estas drogas GLP-1 podrían causar ciertos tipos de cáncer de tiroides. El riesgo es lo suficientemente relevante como para que la FDA haya requerido que las drogas GLP-1 exhiban advertencias sobre los riesgos, para que las personas con historia familiar de determinados cánceres, eviten usarlas. 

Un poco de historia sobre el tema

La primera medicación GLP-1 (para diabetes tipo 2) llegó al mercado hace 20 años. Desde entonces la ciencia ha llevado a cabo numerosos estudios para ver si estas drogas son disparadores del cáncer de tiroides. En enero se publicó un trabajo en JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery

Esta investigación, al igual que muchos estudios aunque no todos, no encontró riesgo aumentado significativo para cáncer de tiroides en asociación con el uso de drogas GLP-1 (en comparación con otros medicamentos para la diabetes). Más allá de los resultados principales, los hallazgos también brindarían un indicio importante sobre por qué algunos estudios sí encontraron relación.

Gizmodo habló con la autora del trabajo Rozalina McCoy, endocrinóloga de la Universidad de Maryland, sobre los orígenes del potencial vínculo entre las GLP-1 y el cáncer de tiroides. Nos habló sobre los hallazgos de su equipo y los problemas que se presentan con cualquier nueva droga por más milagrosa que parezca. 

Lo más destacado de la conversación

G: ¿Por qué los médicos y agencias como la FDA se muestran preocupados por el posible riesgo del cáncer de tiroides por usar drogas GLP-1?

RMC: Al desarrollar estas drogas, también se hacen ensayos. Se hacen en modelos animales, por lo general son roedores. En esos estudios primarios y preclínicos que se hacen antes de usar las drogas en humanos, surgió la preocupación ante lo que se conoce como tumores de células C, que son tipos muy específicos y raros de cáncer de tiroides, que aparecieron en ratas. Debido a lo que se observó en ratas cuando se aprobaron las primeras GLP-1, surgió la advertencia de la FDA sobre el no uso de esta medicación en personas con historia familiar de este tipo de tumores, como el cáncer medular de tiroides.

Desde entonces hubo preocupación sobre si esto sucede en las personas, así que a lo largo de las dos décadas en que se han usado este tipo de drogas los científicos han tratado de entender si es algo que tiene impacto en los humanos. El desafío está en que en los ensayos clínicos suelen inscribirse varios miles de pacientes. Y tal vez,porque este tipo de cáncer de tiroides es tan excepcional e infrecuente, el riesgo no se ha visto en los ensayos.

Siempre persisten las preguntas: ¿Es porque los ensayos son con personas de muy bajo riesgo? Porque al estar la advertencia, los ensayos no pueden involucrar a pacientes que saben que están en riesgo, así que tal vez seleccionan a personas con bajo riesgo. ¿Es que no se ve el cáncer porque los ensayos suelen ser cortos? La mayoría de los ensayos duran pocos años porque son muy caros. ¿No hay suficiente seguimiento? ¿O es que directamente no existe el riesgo?

La investigación que usa datos del mundo real busca complementar los datos de los ensayos clínicos para detectar sucesos infrecuentes. ¿Qué pasaría si miramos lo que sucede ahora que tenemos millones de personas que usan esta medicación? ¿Veríamos esta señal?

G: ¿En qué se diferencia su estudio de los intentos anteriores que buscaban esta señal?

RMC: Nos apoyamos en la sólida evidencia que buscó esta señal anteriormente. Pero esos estudios tenían ciertas limitaciones, e intentamos resolverlas, y había cosas específicas que queríamos hacer de modo diferente.

Por ejemplo, usamos solamente el conjunto más grande de datos que fuera posible. Para tener información del seguro de las personas con seguro privado, con personas con seguro de Medicare Advanced que son ahora casi la mitad de los que tienen Medicare, y personas con Medicare tradicional. Tenemos en todo el país personas con diferentes tipos de seguro de salud, exposición diferente, sistemas de salud diferentes. Pudimos incluir casi 400.000 pacientes en total, y unos 41.000 que tienen tratamiento con GLP-1, así que gran parte de la población de pacientes utilizan los distintos tipos de medicamentos GLP-1.

En segundo lugar, buscamos las tasas de cáncer de tiroides diagnosticados desde el primer día de iniciado el tratamiento y hacia adelante, y específicamente nos centramos en el primer año, luego en el segundo año, y así continuamos. Al ver la literatura anterior, muchas de las diferencias en los resultados de los estudios – algunos hallaban una diferencia y otros, no – parecían provenir del hecho de que algunos estudios hicieron lo que nosotros: ver desde el inicio del tratamiento y hacia adelante. Pero otros estudios no miraban los primeros seis meses o el primer año, y en esos estudios solían no hallar aumento del riesgo en tanto que los que abarcaban todo el período de tiempo, sí tendían a encontrar un aumento. 

G: Para aclarar, una de las razones por las que es importante el tiempo es porque es menos probable que el cáncer relacionado con las GLP-1 aparezca en los primeros seis o doce meses de haber empezado a tomar estas drogas.

RMC: Así es, porque el cáncer de tiroides tarda mucho tiempo en desarrollarse. Hay, claro, cánceres agresivos que se desarrollan rápido. Pero estos cánceres agresivos perjudicarían a los pacientes y harían que fueran al hospital, o que requirieran tratamiento, o incluso, que murieran. Y sabemos que no es lo que está pasando porque tenemos mucha literatura que muestra que las GLP-1 suelen disminuir el riesgo de muerte.

G: ¿Cuáles fueron las conclusiones principales?

RMC: Hallamos que en el período total del estudio no hay aumento de riesgo de cáncer, y eso es muy bueno. Pero si tan solo miramos el primer año, sí vemos un riesgo aumentado. Eso hizo que miráramos qué es lo que podría estar pasando, o cuál es la causa.

Miramos las tasas de ultrasonidos de tiroides, que es la forma de detectar el cáncer de tiroides. Vimos que los pacientes que comienzan con la medicación GLP-1 tienen una tasa mucho mayor de que les hagan ultrasonidos de tiroides en comparación con otros pacientes. Y esto es importante porque sabemos que existe el sobrediagnóstico de cáncer de tiroides. Se detectan lesiones o nódulos en la tiroides, que cuando se hace la biopsia parecen cáncer, y lo llamamos cáncer. Pero si no los hubiéramos detectado y no hubiésemos extirpado la tiroides, esos pacientes probablemente habrían estado bien. Así que el riesgo es muy bajo, y el cáncer, si es que existe, crece muy lentamente.

En nuestro estudio creo que descubrimos que a los pacientes tratados con GLP-1 se les diagnostica más cáncer de tiroides porque a ellos se les hacen ultrasonidos de tiroides con mayor frecuencia.

G: La siguiente pregunta, obviamente, es ¿por qué?

RMC: Es tal vez por tres razones, aunque nuestros datos no llegan a dar una respuesta específica. Una cosa que podría estar pasando es que los pacientes sienten algo en el cuello que les molesta, como un bultito, o que les hayan hecho una tomografía computada reciente. Pero si te preocupa que hay algo en la tiroides y tomas una droga GLP-1, allí tienes una advertencia y hay que verificarlo, hay que ser más detallista allí solo porque toma la medicación.

Lo segundo es que hay clínicos y pacientes ansiosos en cuanto a siquiera comenzar con medicación GLP-1 si no hay prueba definitiva de que la tiroides no tiene problemas. Un ultrasonido profiláctico solo para estar seguros es lo indicado, en especial si hay historia familiar de problemas de tiroides, algo muy común y usualmente no relacionado con cáncer de tiroides.

La tercera explicación posible es que cuando la gente pierde peso al tomar drogas GLP-1, la mayor parte del peso se pierde en los primeros meses. Cuando la gente adelgaza, tal vez puede empezar a notar nódulos al revisarse. Y si eso se suma a la vigilancia extra, los médicos probablemente hagan más biopsias y haya más diagnósticos de cáncer. 

En este trabajo la clave es que mostramos que las GLP-1 dan lugar a más diagnósticos de cáncer de tiroides, pero no a más casos de cáncer de tiroides. La detección es la clave. Sabemos que los que toman GLP-1 tienen menor riesgo de muerte que los tratados con sulfonilureas y DPP-4 (dos otras clases de medicación para la diabetes). 

G: Obviamente no es este el único trabajo que estudia los riesgos y beneficios de esta clase de drogas. En general ¿cuáles serían los cálculos en este momento? Para quienes toman GLP-1 ¿los beneficios son mayores que los riesgos conocidos y lo que se está estudiando?

RMC: La forma en que preguntas es exactamente lo que tendrían que pensar los pacientes. Es lo que les digo a mis pacientes cada vez que hay que decidir si empiezan con una nueva medicación, y cuál sería. Porque siempre hay beneficios para un paciente específico, y riesgos potenciales. Ese cálculo es diferente para cada persona, y por eso es importante que los pacientes hablen con sus médicos y entiendan el equilibrio entre los beneficios y riesgos en su caso en particular. 

Sabemos que hay grandes beneficios en las GLP-1 en cuanto a menor riesgo de muerte para los que tienen enfermedades del corazón. Los que tienen insuficiencia cardíaca tendrán menos hospitalizaciones por motivos cardíacos. Los que tienen enfermedad renal crónica, también verán que disminuye la velocidad en que empeora su enfermedad y el riesgo de insuficiencia renal. Los que tienen sobrepeso y pierden peso, tienen menores problemas relacionados con eso. Lo mismo con la enfermedad metabólica del hígado, la artritis, la apnea del sueño, suelen mejorar.

En estos pacientes los beneficios de las GLP-1 son mucho mayores que los riesgos potenciales, que suelen ser efectos colaterales gastrointestinales como náuseas, diarrea, hinchazón.Para los que pierden peso rápidamente hay mayor riesgo de cálculos biliares, como en cualquier caso de rápida pérdida de peso. Y si pierden mucho peso sin hacer ejercicio, se pierde la masa muscular.

La clave está en qué beneficios y qué perjuicios podría tener cada uno. Y si se puede reducir el riesgo con cambios del estilo de vida, como el ejercicio o la dieta saludable, comiendo comidas más pequeñas o con menos grasa o menos picantes y condimentos. Siempre hay cosas positivas y negativas. Si tengo un paciente con efectos colaterales malos gastrointestinales, entonces los beneficios tal vez no valgan la pena.  Pero si toleran la medicación, creo que los beneficios valen la pena. En realidad, es decisión individual de cada paciente.

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