El sarampión está de regreso no solo en Estados Unidos. En un informe de esta semana la Organización Mundial de la Salud encontró que el año pasado aparecieron casos de esta enfermedad prevenible con vacunas en Europa y Asia central, y que se alcanzaron los niveles más altos en más de dos décadas.
La OMS publicó su análisis, confeccionado junto con UNICEF, el jueves. Según el informe hubo más de 120.000 casos documentados de sarampión en la región europea, que cubre 53 países de Europa y Asia, en 2024. El total es el doble de la cantidad informada en 2023, y el más alto que se ha visto en el área desde 1997.
El sarampión es una enfermedad viral increíblemente contagiosa aunque desde mediados de la década de 1970 hay una vacuna de fácil disponibilidad y alta efectividad (vacuna MMR, que combina sarampión, paperas y rubéola). Los programas de vacunación exitosos llevaron al sarampión al borde de la erradicación en muchos lugares, incluyendo a los EE.UU. y Europa.
EE.UU. eliminó oficialmente la transmisión local del sarampión en el año 2000, en tanto que los casos en la región europea se redujeron históricamente a solo 4.440 casos en 2016. Pero el sarampión sigue propagándose en regiones donde la tasa de vacunación es baja, y fácilmente puede resurgir en áreas donde falla la inmunidad colectiva ( hace falta que aproximadamente el 95% de la población esté vacunada contra el sarampión para que la enfermedad no se propague. Es el concepto de la inmunidad de rebaño).
¿Por qué regresa?
Desde aquellas cifras tan bajas en 2016, el sarampión ha regresado en partes de Europa. En 2018 el Reino Unido perdió su puesto en la lista de países sin sarampión a tan solo dos años de haberlo obtenido, debido a brotes que se salieron de control (el país recuperó su puesto en 2021).
Todo se complicó más todavía en los primeros años de la pandemia de COVID-19. Si bien las prácticas de distanciamiento social que buscaban impedir los contagios de COVID-19 también redujeron en mucho los casos de otras enfermedades contagiosas como el sarampión, la pandemia también causó interrupciones en los programas existentes de vacunación. Eso hizo que, cuando la gente recuperó su vida social, el sarampión volviera a ganar terreno en Europa y otras áreas del mundo.
En 2023 hubo más de 60.000 casos informados de sarampión en la región europea – cantidad que los funcionarios de la OMS calificaron de “alarmante” en ese momento. El año pasado hubo 127.352 casos de sarampión en la región, más del doble que los de 2023. Más del 40% de esos casos eran niños de menos de cinco años, los más vulnerables cuando la enfermedad se agrava. Y casi la mitad de los casos informados requirieron hospitalización, con al menos 38 casos fatales informados en la región en 2024.
Estos casos representan aproximadamente un tercio de todos los casos de sarampión informados en todo el mundo el año pasado, aunque la cantidad real por cierto ha de ser mayor. La OMS había calculado que en 2023, por ejemplo, 10 millones de personas contrajeron sarampión y que unos 100.000 habían muerto a causa de la enfermedad. Aunque lo típico es que el sarampión solo case urticaria, ronchas y síntomas como los de la gripe, también puede ocasionalmente resultar en complicaciones con riesgo de vida como la encefalitis o condiciones como la ceguera.
“El sarampión ha regresado y es una llamada de alerta”, declaró Hans Henri P. Kluge, Director regional para Europa de la OMS.
Comunidades sin vacunar
También en EE.UU. el sarampión ha regresado, con cantidades de casos superiores a lo habitual desde el año pasado. En estos momentos el virus resurge en partes de Texas, Nueva México y Oklahoma. En esos estados se han informado más de 200 casos y dos muertes relacionadas con el mismo brote, que es amplio, y se supone que la cantidad real es probablemente mayor. México también ha informado casos en relación con este brote que se ha dado mayormente en comunidades rurales menonitas con bajas tasas de vacunación. Además, al menos 10 estados más han informado casos relacionados con viajes.
Si bien es bajo el riesgo de que el sarampión se convierta en un problema nacional en EE.UU., gracias a que la tasa de vacunación es alta, hay en el país comunidades vulnerables en cantidad suficiente como para que aparezcan más brotes a gran escala. La clave para que esta antigua enfermedad no resurja está en asegurar que las personas puedan y quieran vacunarse.
“Si las tasas de vacunación no son altas no hay seguridad para la salud. Nuestra nueva estrategia sanitaria para la región de Europa y Asia central no puede perder terreno. Todos los países tienen que esforzarse por llegar a las comunidades donde la tasa de vacunación es baja”, dijo Kluge. “El virus del sarampión no descansa. Tampoco nosotros podemos hacerlo”.