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Escanean Chichén Itzá con partículas cósmicas para buscar cámaras ocultas jamás vistas

Un equipo internacional aplicará imagenología por muones —partículas creadas por los rayos cósmicos— para “radiografiar” la pirámide de El Castillo en Chichén Itzá. La técnica podría confirmar cavidades internas desconocidas sin excavar y reescribir lo que sabemos del monumento maya.
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Durante casi un siglo, la gran pirámide de Chichén Itzá ha resistido los intentos de revelar todos sus secretos. Ahora, la física de partículas entra en escena. Sensores capaces de contar muones permitirán mapear densidades dentro del edificio y detectar anomalías compatibles con cámaras ocultas. El proyecto combina arqueología, ingeniería y astrofísica, y promete una mirada inédita al interior del icono maya sin tocar una sola piedra.

Una “radiografía” con muones

Los muones son partículas subatómicas que atraviesan roca y hormigón con facilidad. Al medir cuántos llegan a un detector tras cruzar la pirámide, los científicos reconstruyen un mapa de densidades: donde hay vacío o rellenos menos compactos, pasan más muones. Así funciona la imagenología por muones, una tomografía no invasiva ideal para estructuras monumentales.

El desafío técnico bajo la pirámide

El plan prevé instalar detectores compactos dentro de los túneles ya existentes de El Castillo. No es trivial: el espacio es reducido y la humedad interna roza el 100%. Los sensores se rediseñaron para operar en estas condiciones extremas y recoger datos durante meses sin interrupciones.

Escanean Chichén Itzá con partículas cósmicas para buscar cámaras ocultas jamás vistas
© HazRuidoYuc – X

Lo que ya se sabe del interior

En excavaciones de la década de 1930 se identificaron dos cámaras: una con una escultura de Chac Mool y otra con un trono de jaguar rojo. Estudios geofísicos posteriores insinuaron más anomalías, pero sin pruebas concluyentes. La nueva campaña busca delimitar con precisión las cavidades conocidas y verificar si existe una tercera.

Cuánto tiempo lleva encontrar un vacío

Detectar una cámara no es inmediato. Si el espacio estuviera totalmente vacío, el contraste de densidad sería claro. Pero los arqueólogos sospechan rellenos parciales, lo que exige acumular más datos para distinguirlos del resto de la estructura. Por eso el cronograma contempla al menos seis meses de mediciones continuas.

Un precedente que invita al optimismo

La técnica ya dio resultados bajo la Pirámide del Sol en Teotihuacan, donde ayudó a cartografiar un túnel profundo. Ese éxito refuerza la confianza en aplicarla ahora en Chichén Itzá, con un equipo que reúne especialistas de varias universidades y laboratorios internacionales, y el aval del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Por qué importa

Confirmar nuevas cámaras cambiaría la interpretación arquitectónica y ritual del conjunto. Algunas hipótesis apuntan a una subestructura más antigua asociada a enterramientos reales. Si la tomografía revela nuevas cavidades, se abrirá un debate clave sobre fases constructivas, simbolismo y función del monumento.

La imagenología por muones promete una exploración respetuosa y precisa. Si las partículas cósmicas confirman espacios inéditos, Chichén Itzá volverá a sorprender, demostrando que incluso los monumentos más estudiados aún guardan secretos bajo la piedra.

Fuente: Infobae.

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