Apple, Amazon, Google, YouTube... todas las grandes tecnológicas quieren tener su propio servicio de streaming de música. Hasta ahora parecía solo un juego de "niños", de Spotify, Deezer, Rdio y compañía, pero no. Las grandes también quieren parte del pastel. ¿Por qué? Un nuevo informe lo deja bastante claro: la venta de música digital, las descargas "legales", se desploma. Y la culpa, como quieren hacernos creer las discográficas, no es de la piratería: es del streaming.

El último informe de Nielsen sobre el estado de la música en la primera mitad del 2014 es bastante revelador. Son datos de EE.UU., pero marcan la tendencia de lo que está ocurriendo. Mientras las ventas digitales de canciones o de álbumes caen un 13% y un 11% respectivamente, el streaming de música (en número de reproducciones) se dispara un 50% y el de vídeo un 35%. Por supuesto, la venta de formatos físicos - principalmente CDs - sigue cayendo, aunque con una notable excepción: los vinilos. Su venta aumenta un 40%. ¿Por qué? Hablamos de ello por aquí hace poco.

Debajo tienes los datos clave del informe de Nielsen (que puedes consultar al completo aquí):

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En definitiva, el cambio del modelo de pagar por comprar, por poseer, al de pagar por usar, por escuchar sobre la marcha (o no pagar y escuchar publicidad...) se ha instalado por completo, al menos en EE.UU. En el resto de países estamos en ello con más o menos intensidad.

Lo que el informe de Nielsen no confirma, al menos públicamente, es cuántos ingresos genera ahora ese mercado de streaming de música. Esa sería la comparación buena: ingresos en ventas digitales vs. ingresos en streaming. Aún así, todo apunta a que el dinero a repartir con el streaming es mucho menor. De ahí los eternos problemas y discusiones entre discográficas, artistas y servicios de streaming. Tendrán que resolverlos. Los tiempos han cambiado y no hay vuelta atrás. [Nielsen vía TechCrunch]

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