La teoría sostiene que Hammond era perfectamente consciente de que todo era un fraude, pero también de que el público general no sabe como son en realidad los dinosaurios. La visita de Ian Malcolm, Allan Grant y Ellie Sattler no tenía como objetivo determinar la seguridad del parque, sino comprobar si las aberraciones genéticas de Hammond eran creibles. Si dos paleontólogos y un matemático se lo creían, cualquiera podía hacerlo.

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La teoría es solo eso, una teoría, pero es tan creíble que deberían hacer una secuela con ella. [vía Cracked]