Cada año aparecen más de mil inscripciones en latín que ayudan a reconstruir la historia del Imperio romano. Hasta ahora, su interpretación era lenta y dependía de la pericia de expertos. Pero una nueva herramienta de inteligencia artificial, llamada Eneas, amenaza con revolucionarlo todo: desde la datación de inscripciones hasta la comprensión de la propaganda imperial. ¿Estamos ante una nueva era para la historia antigua?
Un colaborador artificial para los historiadores
Desarrollado por investigadores europeos y Google DeepMind, Eneas es un modelo de IA generativa capaz de analizar tanto texto como imágenes de inscripciones latinas. A diferencia de métodos tradicionales, esta herramienta puede establecer conexiones lingüísticas, históricas o culturales entre miles de documentos dispersos en el tiempo y el espacio.

Según Thea Sommerschield, coautora del estudio publicado en Nature, Eneas permite detectar patrones que los expertos, centrados en zonas o épocas específicas, no suelen percibir. Su objetivo no es reemplazar a los historiadores, sino ofrecerles un apoyo que acelere y amplíe su alcance investigativo.
Resultados que convencen… incluso a los más escépticos
Para validar su eficacia, Eneas fue puesto a prueba con una de las inscripciones más conocidas: las Res Gestae Divi Augusti, una especie de autobiografía política del emperador Augusto. La IA identificó dos franjas temporales probables para su redacción, alineadas con las principales hipótesis historiográficas, y basadas en detalles lingüísticos y referencias institucionales del propio texto.
Los resultados convencieron a los expertos. En el 90% de los casos, los paralelismos textuales sugeridos por Eneas fueron útiles para guiar nuevas investigaciones. Un historiador afirmó que lo que antes le llevaba días de consulta, ahora lo resolvía en 15 minutos.

Redescubrir Roma desde los márgenes del Imperio
Uno de los logros más sorprendentes de Eneas fue descubrir un paralelismo inesperado entre una inscripción hallada en Mainz y un altar votivo que parecía no tener relación directa. Sin conocer el contexto arqueológico, la IA fue capaz de detectar continuidades culturales sutiles, ofreciendo así nuevas lecturas para las provincias del Imperio romano.
Este tipo de hallazgos no solo aceleran el trabajo académico, sino que podrían redefinir el conocimiento sobre redes de poder, influencia y cultura en territorios lejanos a Roma.
Una promesa para el futuro del conocimiento histórico
Los creadores de Eneas insisten en que el futuro pasa por la colaboración entre historiadores e inteligencia artificial. Si se estandarizan y digitalizan más inscripciones antiguas, herramientas como esta podrían enriquecer la enseñanza, validar hipótesis antiguas e incluso generar nuevas preguntas sobre figuras clave como Augusto.
La historia de Roma ya no será contada solo por los libros: ahora también hablarán los datos, los algoritmos y las conexiones invisibles que solo una máquina puede encontrar.
Fuente: El País.