Imagen: AP

En el mes de mayo del 2017, se producía el mayor ataque de ransomware de la historia: WannaCry. El virus colapsó hospitales y “secuestró” un gran número de empresas paralizándolas. Varios meses después, Estados Unidos acaba de acusar oficialmente a Corea del Norte.

El ataque de WannaCry afectó a miles de ordenadores y redes en todo el mundo, con unas pérdida estimadas de alrededor de 4 mil millones de dólares. Según ha explicado en un artículo en The Wall Street Journal Thomas P. Bossert, asesor de Donald Trump para la seguridad nacional y el contraterrorismo, tanto el gobierno, como las autoridades del Reino Unido y Microsoft, han reunido una serie de evidencias que apuntan al gobierno de Corea del Norte.

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Bossert también ha explicado que Estados Unidos tomará una postura mucho más dura contra los hackers y los gobiernos que los despliegan, y trabajará para fortalecer la seguridad de los sistemas y redes gubernamentales en el hogar:

El presidente Trump ha dejado claras sus expectativas. Ordenó la modernización de la tecnología de la información gubernamental para mejorar la seguridad de los sistemas que administramos en nombre del pueblo estadounidense. Continuó con las sanciones a los hackers rusos y dirigió el esfuerzo gubernamental más transparente y eficaz en el mundo para encontrar y compartir vulnerabilidad importantes en software. Compartimos casi todas las vulnerabilidades que encontramos con los desarrolladores, lo que les permite crear parches.

Este año, la administración Trump ordenó la eliminación de todo el software Kaspersky de los sistemas gubernamentales. Una empresa que podría devolver datos a Rusia representa un riesgo inaceptable en las redes federales. Las principales compañías y minoristas hicieron lo mismo. Presentamos cargos contra hackers iraníes que piratearon varias empresas de EE.UU., incluida HBO. Si esos hackers viajan, los arrestaremos y los llevaremos ante la justicia.

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Ataque WannaCry. Twitter

El ataque WannaCry fue uno de los actos más devastadores de ciberterrorismo en los últimos tiempos: un malware de rápida propagación que, por ejemplo, bloqueó varios equipos en los hospitales del NHS del Reino Unido mostrando un mensaje que pedía el pago de 300 dólares en Bitcoin para descifrar los archivos y restaurarlos. Poco después se extendió a 150 países y más de 300 mil equipos.

Lo cierto es que es muy probable que la declaración de Estados Unidos aumente aún más las tensiones con Corea del Norte, y ahora parecen no tener ningún miedo a decirlo. Según Bossert:

En cuanto a Corea del Norte, sigue amenazando a Estados Unidos, Europa y el resto del mundo, y no solo con sus aspiraciones nucleares. Cada vez utiliza más ciberataques para financiar su comportamiento imprudente y causar trastornos en todo el mundo. Trump ya ha ejercido mucha presión para abordar los inaceptables desarrollos nucleares y de misiles de Corea del Norte, y seguiremos utilizando nuestra estrategia de presión máxima para frenar la capacidad de Pyongyang de realizar ataques, cibernéticos o de otro tipo.

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Ataque de WannaCry. MalwareTech

Bossert también explicó que el régimen fue “responsable directo” del ataque de WannaCry, y que “deberán rendir cuentas por ello”, aunque no mencionó las acciones específicas que Washington estaba considerando contra Pyongyang. Según el asesor:

No hacemos esta acusación a la ligera. Está basada en evidencias. Tampoco estamos solos con nuestros hallazgos. Otros gobiernos y empresas privadas están de acuerdo. El Reino Unido atribuye el ataque a Corea del Norte, y Microsoft rastreó el ataque a los afiliados cibernéticos del gobierno de Corea del Norte. Han actuado especialmente mal, en gran medida sin control, durante más de una década, y su terrible comportamiento se está volviendo cada vez más notorio.

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Las palabras de Bossert publicadas en el medio hace escasas horas deberían encender todas las alarmas. De su mensaje se desprende la primera acusación oficial del gobierno estadounidense a un ataque que tuvo en jaque a cientos de empresas y miles de equipos en el planeta. [The Wall Street Journal, The Guardian]